Defensores de la Sanidad Pública: 35 años contribuyendo a su destrucción…

estupidez-suprema

En estos últimos días asistimos, desgraciadamente sin demasiada sorpresa, a una nueva muestra de la mediocridad que rodea a nuestra Sanidad Pública. La denominada Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) lo ha vuelto a hacer. En este caso, y aprovechando la donación de 320 millones de euros que la Fundación Amancio Ortega ha hecho a la Sanidad Pública española para la compra y renovación de tecnología radiológica y radioterápica para diagnóstico y tratamiento del cáncer, la FADSP confirma su ánimo de destrucción de todo aquello que dicen defender. Nunca se ha caracterizado la FADSP por su inteligencia y perspicacia para detectar e intentar corregir los defectos y necesidades que aquejan al sistema sanitario público español. Antes bien, sus dirigentes se reconocen en distintas teorías conspiranóicas sin base ni razón pero en las que ellos actúan siempre como paladines de la Sanidad defendiendo su modelo, ante todo y frente a todos. En concreto, su modelo de Sanidad Pública. Un modelo caduco que se ha mostrado ya agotado, pero que sus defensores están dispuestos a mantener con entrañable contumacia, impenetrables a cualquier posibilidad de cambio, ni siquiera en la mejor tradición gatopardiana de “cambiarlo todo para que nada cambie”.

fadsp2

En esta ocasión le ha correspondido a una de sus portavoces, la Dra. Luisa Lores, confirmar la estulticia de su organización. En una hilarante a la par que inexacta y malintencionada diatriba la representante de la FADSP ataca la donación para equipamiento efectuada argumentando, con absoluta impericia y haciendo gala de una aterradora demagogia, el oscuro trasfondo que, a su entender, oculta éste acto. Mezclando diferentes hipótesis descabelladas que incluyen la existencia de pérfidos oligopolios con aviesas intenciones privatizadoras (una de sus más recurrentes y manidas fantasías) o los datos generados a partir de la Historia Clínica Electrónica – otra obsesión clásica de la FADSP – la Dra. Lores construye una historia pavorosa que justificaría tal donación. Pero no contenta, añade unas gotas de “terror radiactivo” por el peligro que supone para la población la utilización de estos equipos, y la ocultación que nuestros gobernantes nos hacen de estos riesgos para dar satisfacción a multinacionales sin escrúpulos… Finalmente, la Dra. Lores concluye su relato afirmando, sin vergüenza aparente, “que no son necesarios tantos equipos de diagnóstico y tratamiento en la Sanidad Pública”, que dichos equipos tan sólo van a servir para aumentar los diagnósticos de cáncer con el objetivo final de “incrementar sus beneficios”. Y todo ello sin olvidar la moralina propia del inepto envidioso que exige y reclama, cual moderno Savonarola, un pasado sin mácula a todo aquel que ose el atrevimiento de intentar mejorar algún aspecto en la vida de sus congéneres. Es de suponer que la FADSP también rechaza con igual contundencia cualquier otro donación en la que no se acredite la extrema pulcritud del donante, de cualquier donante. Por ejemplo, del de órganos…

En el año 2010, la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) presento el “Libro Blanco SEOR XXI”, documento básico para entender y conocer la situación y carencias de la Oncología Radioterápica en España en estos primeros años el siglo XXI. En él se refleja con exquisita precisión la carencia de equipos de tratamiento así como la obsolescencia de muchos de los disponibles, planteando la necesidad de una renovación en profundidad si se deseaban alcanzar y mantener los estándares de calidad en el tratamiento oncológico a los que un país como el nuestro debe aspirar. Y después de mucho porfíar parece que ese momento ha llegado para alegría de todos. ¿De todos? no, de los miembros de la FADSP parece que no, ya que lo consideran “impropio, innecesario y poco menos que una humillación”.

image__SEOR_44940

Como Oncólogo, me gustaría invitar a la Dra. Lores a que conociera la realidad del tratamiento del cáncer en España. A que comprobara la sobresaturación de las unidades de tratamiento. A que conociera como algunos tratamientos punteros, y cada vez más necesarios para intentar avanzar en la curación del cáncer, no pueden realizarse en muchos lugares de nuestro país por carecer de los mínimos avances tecnológicos para ello. A que observara en directo el drama que suponen las averías, cada vez más frecuentes por el uso y antigüedad de los equipos, que se producen en las unidades de tratamiento, y como estas averías por corta duración que tengan suponen un quebranto – uno más – para nuestros pacientes. Por no hablar de los que significa en  términos oncológicos el retraso y demora en la administración de la radioterapia. A que fuera capaz de reconocer lo que para un paciente con cáncer significa la esperanza en una posibilidad más de tratamiento. A que fuera consciente, en definitiva, de la realidad de la Oncología Radioterápica en España. Quizás eso le ayudaría a sacudirse su mediocridad y esa mugre de complejos que en demasiadas ocasiones parece cubrir a los miembros de la FADSP.

Pero no lo hará. Remedando el viejo adagio periodístico, “nunca dejes que la realidad te estropee un buen titular”

 

P.D.: en el momento de publicar esta entrada, más de una semana después del insulto a la inteligencia y la patada a los enfermos de cáncer propinada por los autoproclamados defensores de la Sanidad Pública, la SEOR aún no ha publicado ninguna nota de reacción y rechazo expreso, claro y contundente frente la estulticia de la FADSP…

“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”

Henry Ford, ingeniero y empresario estadounidense (1863-1947)

Anuncios

A veces es mejor callar y parecer tonto,…

mas vale callar

…que abrir la boca y confirmarlo! Desgraciadamente la estulticia, diríase que congénita, de nuestros políticos les impide ser conscientes de ello. Cualquiera que haya leído la entrevista que este pasado fin de semana concedía el autoproclamado adalid de la regeneración y pureza democráticas Pablo Iglesias al diario El Mundo ha podido darse cuenta. Cuesta creer que alguien que se declara ferviente seguidor de Marx olvide tan fácilmente esta máxima. Claro que, a lo mejor, el Marx que él admira es el otro, más aburrido y de plúmbeo discurso y sin el ingenio y la rapidez mental del gran Groucho. Pero, para gustos, los colores…

La mayoría de respuestas del personaje a las preguntas del periodista, así como los mensajes que pretende incluir en ellas y que sin duda serán aceptadas como dogmas por parte de sus fieles seguidores, seguro que son fácilmente desmontables por cualquiera con un mínimo de conocimiento, criterio o, simplemente, de sentido común. Allá cada cual con lo que quiera creer. Pero lo que chirría escandalosamente en su impostado discurso, y a lo que soy especialmente sensible como ya he expresado en anteriores entradas en este blog (aquí y aquí), es la perpetua tergiversación que hace sobre el expolio sistemático e inmisericorde al que fueron sometidas las Cajas de Ahorro por parte de políticos y sindicalistas de la peor ralea. Su idílica aspiración de crear una “banca pública” sólo demuestra su ignorancia en este tema, y levanta sospechas acerca de su conocimiento real, más allá de lo escuchado en el bar de su facultad, de cualquier otro asunto. Lamentablemente, esto es un hecho bastante frecuente en toda la escoria política que se mueve en su mismo ámbito ideológico (también en el de los contrarios), pero lo mínimo que se debiera exigir a quien se presenta como el salvador de la patria, el San Jorge que ha de derrotar al malvado dragón de la casta, es un mínimo, si no de inteligencia, si de capacidad de estudio. Y más aún, a alguien que proviene de la Universidad, templo del saber, el estudio y la inteligencia. Por desgracia, Iglesias no hace sino reiterar los clichés de otros, de todo color, que vinieron antes que él: opinar sin conocer, sin saber, sin estudiar, repitiendo tan solo lo que han escuchado en cualquier foro o leído en cualquier panfleto acorde con su pensamiento único. Cuando el periodista lo enfrenta, ante su insistencia en defender una “banca pública”, ante la tesitura de reconocer que eso mismo es lo que se hizo, con el triste y desgraciado final que todos conocemos, con las Cajas de Ahorro, Iglesias demuestra, ¿una vez más?, su absoluto desconocimiento del tema y deja trascender lo que es aún más peligroso, su absoluta incapacidad para analizar sin sectarismos y desde la perspectiva de la razón desapasionada cualquier tema. En el caso concreto de las Cajas de Ahorro, Pablo Iglesias insiste en hacernos creer que la culpa de todos los males que han sufrido estas entidades es consecuencia  “de su bancarización” (sic). En Román paladino, que los males de las Cajas vienen de su intento de convertirse en bancos. Una vez más, tomando el rábano por las hojas, confundiendo fin con causa o, más sencillamente, el culo con las témporas. Lo que Pablo Iglesias desconoce, o no quiere conocer, es que el problema de las Cajas de Ahorro se inicia en 1985 con la nefasta LORCA promovida por el Gobierno de Felipe González y que abrió la puerta de par en par a permitir un absoluto control político de entidades hasta entonces magníficamente dirigidas por profesionales independientes sin atisbo alguno de “banca pública” que tanto gusta al líder morado. Pero además, y aunque pueda ser una tesis difundida por las variopintas televisiones que apoyan de manera más o menos explicita su devenir, para la cabeza pensante (¿?) de Podemos, el problema de las Cajas de Ahorro parece limitarse a Caja Madrid. Y, para ser más concretos, a la gestión de sus 2 últimos presidentes antes de su “bancarización”, Blesa y Rato. Una vez más, nuestros políticos dan sobrada muestra de su analfabetismo. Ni Caja Madrid fue la única entidad que sufrió el despiadado acoso de la jauría política y sindical, ni es el caso que mayor agujero, proporcionalmente, ha dejado. Pero claro, pretender que Pablo Iglesias conozca como quedó Caixa Catalunya tras la gestión del inefable Narcis Serra quizá sea demasiado pedir. Más aún cuando, probablemente, su única opción de “tocar poder”, que es lo que parece buscar y desear a toda costa, pase por eventuales alianzas con el partido que da sustento al señor Serra. Y, claro está, nadie muerde la mano que ha de darle de comer…

bancarizacion

En definitiva, podrán cambiar los nombres, podrán cambiar los decorados, podrán cambiar las actitudes y las poses, pero lo que nunca parece cambiar es el concepto que la escoria política que sufrimos en España tiene de todos nosotros, y el convencimiento de que somos borregos capaces de aceptar, balando, cualquier ocurrencia por absurda que sea, que cualquier argumento que se enuncie con voz aterciopelada y seductora, va a ser acatado, ¡e incluso, aclamado!, por la ciudadanía que paga sus desvaríos. Y así nos va…

“Nunca te expreses más claramente de lo que eres capaz de pensar”

Niels Henrik David Bohr, físico danés, Premio Nobel de Fisíca en 1922 (1885-1962)