Montes de Piedad: las últimas víctimas de la infamia política…

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Esta semana se ha conocido que el Banco de Santander pasa a hacerse cargo de la gestión de la cuenta de más de 12,5 millones de euros que tiene el Monte de Piedad de Madrid. El motivo no es otro que el abandono»voluntario» de Bankia del tricentenario Monte de Piedad de Madrid, lo que ha obligado a buscar otra entidad que se encargase de su gestión financiera.

Para todos los que han conocido mejores tiempos en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, no puede ser más triste esta noticia. Pero para comprender un poco mejor la magnitud de la misma, quizás convenga recordar la historia de los Montes de Piedad.

En un ya lejano 3 de diciembre de 1702 un cura turolense, D. Francisco Piquer Rodilla a la sazón capellán de las Descalzas Reales y que pasaría a la historia como el padre Piquer, fundó el Monte de Piedad de Madrid con la finalidad de atender a los más desfavorecidos y luchar contra la práctica de la usura. Con su fórmula, al parecer importada de Italia, a cambio de la entrega en depósito como pequeñas joyas, medallas y otros objetos de valor, las clases populares obtenían dinero, inicialmente sin interés y que, al ser reintegrado, procuraba la devolución del bien empeñado. Una parte del capital para atender las necesidades lo concedía el Rey, mediante una cantidad fija de la renta de Indias, y otra cuota procedía de donaciones y celebraciones religiosas. Este modelo de entidad se extendió rápidamente por toda la metrópoli y las colonias de ultramar. En 1836 los Montes de Piedad comenzaron a cobrar un pequeño interés por los préstamos concedidos para garantizar la viabilidad económica de los mismos, pero es pocos años después cuando se produce el cambio que habría de ser trascendental para las entidades de crédito en España. En 1839, alentada por Ramón de Mesonero Romanos, la Matritense de Amigos del País y el marqués de Pontejos, nació la Caja de Ahorros de Madrid, que treinta años después confluyó con el Monte para crear la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, primera caja de ahorros española por fecha de nacimiento y emblema de una parte fundamental de la arquitectura financiera española durante casi 150 años, hasta que la avaricia y ambición desmedida de la escoria política que sufre nuestro país desde hace años acabaran con ellas.

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Durante gran parte de su historia, las Cajas de Ahorro se dedicaron únicamente al fomento del ahorro mediante la captación de depósitos, por los que pagaban unos intereses, y a efectuar préstamos sobre el monto del depósito, pero no financieros. A mediados del siglo XX, La Ley de Bases de Ordenación del Crédito y de la Banca de 14 de abril de 1962 obligaba a las Cajas a destinar parte de sus inversiones a préstamos de carácter social dirigidos a los sectores más necesitados, como agricultores, modestos ahorradores, autónomos y pequeñas y medianas empresas así como a dotar de fondos suficientes que para su mantenimiento requerían los Montes de Piedad, rasgo distintivo de estas entidades de ahorro. La actividad de los Montes de Piedad ha consistido siempre en atender la concesión de un préstamo en función de la prenda que el solicitante deja como garantía, joyas u obras de arte normalmente. Esta actividad no perseguía el lucro de la entidad, sino que más bien preservaba el espíritu de lucha contra la exclusión social y financiera con que nacieron las cajas de ahorros, siendo incluso una actividad más gravosa que beneficiosa, pues resulta cara y el interés que se aplica (con el que se cubren los gastos del servicio) es bastante bajo. El principal beneficio para las cajas sería la fidelización del cliente. Según algunos responsables del negocio un 80% de los usuarios de los Montes son clientes habituales de la entidad.

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La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid ha sido, en sus más de 300 años de historia, el mejor ejemplo del éxito de este modelo, hasta que políticos y sindicalistas de todo pelaje decidieron acabar con él en su propio beneficio. Hasta finales del siglo XX, la Caja se caracterizó por atender esencialmente las demandas financieras de sus pequeños ahorradores particulares. El modelo de gestión de las Cajas se caracterizaba entonces por la coexistencia de un presidente poco ejecutivo, con funciones más representativas y de protocolo, y un director general fuerte, generalmente un profesional de gran valía, sin ataduras políticas y con amplios conocimientos de la entidad y de lo que las Cajas de Ahorro representaban en el sistema financiero español. En la década de los setenta la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid inició la modernización de la entidad de la mano de su Director General, D. Mateo Ruíz de Oriol, quien impulsó el desarrollo de nuevos productos y la informatización de su funcionamiento. En al década de los 80, CajaMadrid era ya, en materia , la segunda Caja de España tras La Caixa, con 437 sucursales y 4.900 empleados, y la novena en la lista de entidades financieras, entre el Banco Popular y el Exterior de España, habiéndose convertido en una entidad rentable, discreta, eficaz y dominante. En la década de los 90, y tras la jubilación de D. Mateo Ruiz de Oriol, asumió la dirección general de CajaMadrid su segundo y Director General Adjunto, D. Ángel Montero Pérez, profesional a quien avalaban más de 35 años de experiencia en la Caja, y que acometió de manera exitosa la expansión territorial de la entidad. Sin embargo, en esta época la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid ya estaba herida de muerte. La aprobación de la Ley 31/1985, de 2 de agosto, de Regulación de las Normas Básicas sobre Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros (LORCA) abrió las puertas de las Cajas a la invasión inicial y posterior manipulación llevada a cabo por sindicalistas y políticos sin escrúpulos que vieron en las mismas la panacea para financiar cualquiera de sus peregrinas y electoralistas propuestas, sin tener que dar ningún tipo de explicación (¡quien no recuerda tristes ejemplos como Canal 10, Canal +, minería leonesa,…!). El primer presidente nombrado tras la publicación de la LORCA en CajaMadrid, a propuesta del PSOE, fue Jaime Terceiro, quien si bien inicialmente aparentó respetar los criterios de profesionalidad con los que había sido dirigida la Caja durante años, enseguida demostró su gusto por un excesivo presidencialismo que le llevó a adquirir, en contra de la tradición en las Cajas de Ahorro, cada vez mayores funciones ejecutivas, ejemplo este que fue imitado en la casi totalidad de Cajas de Ahorro del país. Tras Terceiro, y como consecuencia de los vaivenes políticos, llegaron a la presidencia Miguel Blesa en 1996 y Rodrigo Rato en 2010. Pero para entonces los políticos y sindicalistas ya habían descubierto el filón que significaba manejar las Cajas de Ahorro y sus recursos, y se habían encargado de apartar, de mala manera y para siempre, a los verdaderos profesionales de las Cajas. Su rectitud y saber hacer y el valor que le daban a cada peseta depositada en una cartilla, por modesta que fuera, chocaba con las pretensiones de sus nuevos dueños, tan aficionados éstos a la nueva ingeniería financiera y la asunción de riesgos desmedidos. No hubo ningún reparo en eliminarlos, aún a costa de importantes pensiones, pero ya se sabe que “el dinero público no es de nadie” (Carmen Calvo dixit). Y de aquellos polvos…

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Y pese a tanta mediocridad dirigente, los Montes de Piedad han seguido siendo un puntal clave en la actividad de las Cajas de Ahorro. La disminución del flujo del crédito bancario, desde el estallido de la crisis, ha llevado a cada vez más gente a buscar alternativas. La actividad de los Montes de Piedad de las cajas de ahorros españolas ha experimentado un notable repunte ante las apremiantes necesidades de financiación de las familias. En palabras de Ángel Montero Pérez, Director General de CajaMadrid hasta 1996, “los Montes de Piedad constituyen uno de los ejes fundacionales y evolutivos de las Cajas de Ahorro y tratar de desprenderse de los mismos porque no resulten actualmente rentables es renunciar a una de las más importantes señas de identidad históricas de estas instituciones. Antes bien, hay que ampliar esa potencial cuota de mercado y capitalizar la imagen que todo préstamo social representa” (Montero Pérez, Ángel (1987), “Evolución de los Montes de Piedad en España”, I Congreso Americano de Entidades Pignoraticias, Buenos Aires, pp21-33)

Por todo esto, resulta lamentable el desprecio con el que los actuales gestores, lastrados por la demencial gestión (subiudice en este momento) de sus predecesores, continúan tratando los Montes de Piedad. Desgraciadamente, su comportamiento es tan solo un reflejo de donde nos han conducido los manejos de la escoria política y sindical que se enseñorea en nuestra maltrecha España.

«Sean ustedes testigos de que este real de plata que tengo en la mano y voy a depositar en la cajita ha de ser el principio y fundamento de un Monte de Piedad, que ha de servir para sufragio de las ánimas y socorro de los vivos»
Padre Francisco Piquer, fundador del Monte de Piedad de Madrid (1666-1739)

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Sanidad Pública: cuando el enemigo está dentro…

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¡Por si fueran pocos los males que afligen a nuestra maltrecha Sanidad Pública desde diferentes frentes, ahora también la intentan destruir aquellos que dicen defenderla!

Recientemente ha aparecido, en la publicación sanitaria en la red Acta Sanitaria, una ¿reflexión? firmada por el Dr. Manuel Martín García, a la sazón presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que en su particular paranoia no tiene desperdicio alguno. Si ya eran delirantes muchas de las propuestas del portavoz de la FADSP, Dr. Marciano Sánchez Bayle, como su frontal oposición a cualquier intento de cambio y mejora en la eficiencia en el sistema público, (aún a riesgo de continuar y avanzar en la decadencia actual) que quedó clara en su defensa a ultranza del privilegiado status funcionarial del que disfrutan muchos médicos (no todos, pero eso al Dr. Sánchez Bayle le da igual…), las declaraciones de su presidente alcanzan un nuevo nivel “conspiranoico”.

El artículo en cuestión, Una casta profesional apoya la privatización del Sistema Sanitario Público”, evidencia hasta que punto muchos médicos fracasan cuando intentan salir del ámbito de su propia consulta.  No me atrevería jamás a cuestionar la competencia del Dr. Martín en su saber médico, pero en cuanto a oráculo de la realidad su habilidad es, como poco, cuestionable cuando no francamente risible. Pero vayamos por partes intentando analizar, sin sucumbir a la tentación de abandonarlo,  el artículo de marras.

El planteamiento principal sobre el que construye todo su alucinado discurso este prócer de la defensa de la Sanidad Pública es que existe una conspiración internacional liderada por un oscuro grupo denominado Club Gertech. Dicha asociación existe realmente, y cualquiera puede visitar su página web, pero es presentada por el autor como una gran alianza socioeconómica de la que casi nadie ha oído hablar y que viene desarrollando, desde hace tiempo y de manera invisible para la población y los trabajadores sanitarios, oscuros y turbios manejos en las sentinas de nuestra Sanidad Pública. En esta maléfica alianza privatizadora participarían “…algunas universidades, centros de investigación, empresas de informática y tecnología sanitaria, laboratorios farmacéuticos, fondos de inversión internacional (especialmente de USA y China) y grupos de comunicación…”. De acuerdo a la privilegiada información que el Dr. Martín posee, y que graciosamente se apresta a compartir con nosotros, el objetivo de este grupo seria hacerse con el control de la Sanidad Pública para proceder de manera implacable a su privatización.  No queda claro en el artículo, pero es fácil suponer que aunque inicialmente el objetivo del grupo parece la sanidad española, de salirles bien la jugada se lanzaría sin demora al control de otros sistemas públicos. Al fin y a la postre, y como se evidencia en el artículo, los instrumentos empleados para esta toma del control son aplicables a cualquier otro sistema. Quizás en posteriores entregas de esta apasionante aventura el Dr. Martín tenga a bien revelarnos los planes futuros de esta siniestra organización.

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Entre las perlas con las que el Dr. Martín ilustra su “escrito” destacan las líneas maestras de este devastador plan:

  1. Controlar toda la información generada por el Sistema Sanitario Público en relación con el estado de salud de la población, recursos disponibles, actividades desarrolladas y su funcionamiento”

De acuerdo a este paladín de la Sanidad Pública, el objetivo es privatizar el Sistema de Información del Sistema Sanitario Público para ponerlo al servicio de las multinacionales sanitarias  a través de forzar a la implantación de la Historia Clínica Electrónica (HCE), de redes informáticas de comunicación entre niveles y profesionales, etc. De esta manera, los conspiradores de la privatización accederán a todos los datos de los pacientes para poder manejarlos a su gusto.

Cualquiera que haya trabajado en alguna ocasión con HCE proviniendo de la tradicional Historia Clínica, en papel y con abultados sobres y carpetas, sabe de sobra apreciar las inmensas ventajas de la misma. ¡Y más aún cuando debe volver, después de emplear la HCE, al modelo de papel manuscrito! Solo los muy ignorantes, o los que no pisan su consulta salvo que se equivoquen, pueden poner en duda el enorme avance que para todos (médicos, enfermería, auxuliares, técnicos, etc.) supone una buena HCE.

  1. “Controlar la planificación estratégica y el funcionamiento de los servicios asistenciales  a través de las Unidades de Gestión Clínica”

El Dr. Martín afirma, sin rubor alguno, que las Unidades de Gestión Clínica (UCG) tienen encomendada la misión de privatizar la gestión de los servicios asistenciales hospitalarios y de atención primaria, modificando su estructura organizativa y funcional. Entre los perniciosos cambios que, a juicio del autor se avecinan estarían: dotar de mayor autonomía de gestión a los hospitales públicos; laboralizar a los trabajadores sanitarios; promover el autocuidado del enfermo mediante tecnologías instaladas en sus domicilios; libre elección de centro sanitario, etc. Este cambio de modelo vendría avalado por grupos profesionales con escasa presencia e influencia en los profesionales asistenciales: FACME (Federación de Asociaciones Científico Médicas), SEDISA (Asociaciones Profesionales y Sociedad de gerentes y directivos de los centros sanitarios públicos), Organización Medica Colegial (OMC), Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Conferencias de Decanos de Medicina y Estudiantes de Medicina, etc., todas ellas de “fuerte perfil conservador” (?)

Quizás sería interesante que el Dr. Martín y sus palmeros, pese a la aversión que parecen tener por las nuevas tecnologías, se dieran una vuelta por sitios como el blog de Tertulias Sanitarias, donde encontrarán una amplia y excelente revisión de cómo las UGC pueden ayudar al cambio que tanto necesita nuestra Sanidad Pública.

  1. “Impulsar y favorecer el uso intensivo de las tecnologías, responsables del crecimiento del gasto sanitario irracional”

Finalmente, el Dr. Martín da con una de las claves del deterioro del sistema: ¡la multiplicación del gasto sanitario en pruebas tecnológicas y servicios especializados puede condicionar la sostenibilidad del Sistema Sanitario Público, incrementar la iatrogenia y las desigualdades de salud!

No deja de ser llamativo que los claman, y reclaman, por imponer su particular concepto de “equidad” en la atención sanitaria según la cual debe de haber “de todo y para todos en todos los sitios” se descuelguen ahora con la revelación de que las nuevas tecnologías son muy costosas. Los mismos que alientan, por ejemplo, que se instalen unidades de radioterapia en cualquier capital pequeña, o que se compren e instalen unidades de PET-TC en cualquier hospital regional, porque “es el derecho de los ciudadanos a disponer de los últimos avances tecnológicos próximos a sus domicilios”, son los que ahora acusan a los gobernantes de estar “vendidos” a las multinacionales que pretenden tan solo colocar sus equipos como sea. Durante años, la tremenda presión ejercida a través de colectivos de pacientes, asociaciones varias y organizaciones como la FADSP han forzado a los distintos gobiernos a realizar enormes inversiones de claro talante electoralista y que, desgraciadamente, han demostrado ser muchas veces innecesarias llegando a estar infrautilizadas. Pero por supuesto, ellos no aceptarán nunca ninguna responsabilidad, porque es bien sabido que “el dinero público no es de nadie”

Si no fuera por la dramática situación por la que atraviesa nuestra Sanidad Pública, motivada por el comportamiento indecente de muchos que se llaman profesionales, tanto de la escoria política como, desgraciadamente, de la propia profesión medica, afirmaciones como las expresadas en el panfleto publicado en Acta Sanitaria no pasarían de la consideración de meras bufonadas sin mayor recorrido. Lo realmente triste es que gran parte de la casta gerontocrática que puebla la Sanidad Pública se aferra a concepciones de este tipo para no reconocer la deriva imparable del sistema ni su propia responsabilidad en la misma. Afortunadamente,  somos cada vez más los médicos que, escarmentados de este falso y pernicioso asociacionismo, apostamos decididamente por un cambio necesario de modelo para poder preservar nuestra Sanidad Pública.

 “En los propios enemigos es donde se encuentra aún mayor bajeza”

Jules Renard, escritor, poeta y dramaturgo francés (1864-1910)

Investigación en Oncología: ¿cantera o cartera?

La investigación constante es una característica inherente a la Medicina. Y la Oncología es, probablemente, una de las áreas donde más se avanza en desarrollo e innovación. Sin duda alguna, la mejoría en el pronóstico global del cáncer debe atribuirse de una manera muy significativa a las campañas de prevención, de modificación de los hábitos de conducta y de diagnóstico precoz del cáncer. Pero también, justo es reconocerlo, a los avances experimentados en los diferentes tratamientos frente al cáncer, principalmente en lo que concierne a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. En una anterior entrada de este blog coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer se apuntaba la importancia que las distintas terapéuticas tienen en la curación de los pacientes con cáncer.

Esta misma semana hemos conocido la publicación en la prestigiosa revista Nature Genetics de los resultados de un trabajo liderado por el grupo del Instituto de Investigaciones Sanitarias de Santiago y la Fundación Pública Galega de Xenómica realizado en estrecha colaboración con investigadores del Servicio de Oncología Radioterápica del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) realizado en más de 700 pacientes diagnosticados de cáncer de próstata. Los investigadores han identificado una variante genética del gen TANC1, localizada en el cromosoma 2, que se asociaría con un  riesgo hasta 6 veces superior de experimentar toxicidad tardía por la radioterapia. Estos resultados se han confirmado en estudios realizados sobre más de 1000 pacientes del Reino Unido y los EE.UU. Un simple análisis de sangre permitiría detectar estas variantes con antelación al tratamiento y su conocimiento, junto al resto de factores clínicos del paciente y patológicos del tumor, permitiría una personalización mucho mayor de la radioterapia necesaria.

Para comprender la importancia e impacto futuro de este estudio resulta interesante conocer la realidad del cáncer de próstata en nuestro medio. Actualmente el cáncer de próstata es el tumor más frecuentemente diagnosticado en hombres en los EE.UU. superando al cáncer de pulmón y al cáncer colorrectal. Además, se estima que 1 de cada 7 hombres padecerán un cáncer de próstata a lo largo de su vida:

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En España, el cáncer de próstata es también el de mayor incidencia y prevalencia en los hombres:

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A la vista de estas cifras, y siendo la radioterapia uno de los principales y más eficaces tratamientos para el cáncer de próstata, es fácil suponer el enorme impacto que tendrá la posibilidad de prever no sólo el impacto del tratamiento en la curación de la enfermedad sino también sobre la calidad de vida futura de los hombres tratados.

(Simultáneamente, este pasado mes de junio se ha conocido el Informe de Posicionamiento Terapéutico de Pertuzumab que autoriza su financiación en el Sistema Nacional de Salud para recidivas de cánceres de mama o tumores metastásicos de inicio y que sobreexpresen HER2. Su aprobación se ha basado en el estudio CLEOPATRA que contó con la participación de oncólogos médicos españoles y que demostró un aumento en la mediana de supervivencia libre de progresión de 6,1 meses, pasando de 12,4 meses a 18,5 meses cundo se combinaban trastuzumab, docetaxel y pertuzumab frente a la combinación de trastuzumab, docetaxel y placebo. El coste de pertuzumab, según las recomendaciones de la FDA, es de 5.900 $ por mes de tratamiento, lo que se traslada en, aproximadamente, 71.000 $ por año. El estudio CLEOPATRA ha sido financiado por Roche, propietario de la patente del fármaco.)

Aunque radicalmente diferentes en su concepción, aplicabilidad e implicaciones futuras, estos dos ejemplos son una muy buena muestra de los avances que los oncólogos españoles están consiguiendo en la lucha frente al cáncer. Lo llamativo, no obstante, es que mientras la búsqueda de un perfil genético que permita optimizar el tratamiento del cáncer de próstata hacia una personalización del mismo que permita no sólo aumentar la curación sino mejorar también la calidad de vida de los hombres afectos se ha desarrollado sin ningún apoyo financiero externo, más allá del presupuesto con que pueda contar el grupo dependiente de la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica, el estudio pivotal que ha permitido la aprobación de pertuzumab ha sido financiado por el laboratorio propietario del fármaco.

Son dos maneras de avanzar en la investigación y en la ciencia, y si bien el papel de la industria farmacéutica en el desarrollo de nuevos fármacos es crucial, y es comprensible su interés en demostrar la utilidad de sus productos para conseguir su máxima difusión y utilización, resultados como los obtenidos en Santiago demuestran que no es imprescindible contar con la financiación de una gran empresa para hacer buena investigación. Que lo fundamental es contar con un grupo entusiasta y trabajador, con una sólida formación y con ganas de innovar y descubrir nuevas fronteras, y con la tenacidad suficiente para llevar adelante una investigación de este calibre. Aún así, se hecha de menos un apoyo similar a estos grupos de investigadores que, aunque sus trabajos no vayan a impactar directamente en ninguna cuenta de resultados, están logrando avances en oncología tan importantes, o más en ocasiones, que los conseguidos bajo el paraguas de una gran multinacional.

 «Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito»

Thomas Alva Edison, empresario e inventor estadounidense (1847-1931)