El Lanzallamas: fogonazos y desvaríos en 2014…

2014-reviews

Cuando termina un año, siempre surge la pulsión de hacer un resumen del mismo desde cualquier punto de vista. Y el mundo de las redes sociales no es ajeno a ello. En los últimos días, es constante el bombardeo al que somete Facebook con los variopintos resúmenes del año de sus usuarios, y siempre bajo el epígrafe de «Este año ha sido fabuloso. Gracias por haber formado parte de él». Pero no, no todo es tan almibarado como lo representa Facebook, también el año ha sido pródigo en fracasos y decepciones ganadas, otra vez, por las oscuras fuerzas de la mediocridad imperante. Aunque, en medio de todo ello hay, al menos, un resquicio para la denuncia, para levantar el velo, para gritar a quien quiera oírlo que el Emperador está desnudo…

Y de eso va el resumen de El Lanzallamas

Sanidad Pública: los horrores (y errores) de una demencial forma de gestión:

coach1

Este 2014 ha sido un año perdido para la Sanidad Pública (¡y van ya…!). Las esperanzas de cambio, de regeneración, de encontrar una salida de sacudirnos, de una vez y para siempre, la mediocridad que atenaza al sistema han quedado, otra vez, insatisfechas. Y eso que el año comenzó con buenas perspectivas: por fin, un conjunto de aparentes expertos interesados en la Sanidad Pública y englobados en la llamada Asociación de Economía de la Salud (AES), propuso un extenso documento con 164 medidas que, aunque pudieran ser discutibles, suponían un intento sensato y desprovisto (aparentemente) de contaminación ideológica de aportar diagnóstico y soluciones para nuestra Sanidad Pública. En la misma línea surgieron también las Tertulias Sanitarias, gracias al empuje e ilusión de Asun (@asunrosado) y Mónica (@Monicamox1). Todo parecía encaminarse, por fin, a iniciar un nuevo tiempo, un periodo de cambio y renovación que permitiera sacudirnos la mediocridad que, en muchas ocasiones, lastra nuestra Sanidad Pública. Sin embargo, muy poco, o prácticamente nada, se movió. Los buenos presagios de cambios se tornaron, más pronto que tarde, en la misma manida reafirmación de los tópicos que nos condujeron a donde estamos. Se continuó defendiendo una equidad del sistema tan abstracta como inexistente, negando la necesidad de una verdadera profesionalización de la gestión que impida que los más capacitados sean pasto de un sistema esclerosado y caduco. Y, por supuesto, sin asomo de la más mínima autocrítica ni de asunción alguna de responsabilidades. Con gran decepción comprobamos que muchos alabados paladines de la Sanidad Pública defendían con su firma en un papel lo que luego no se atrevían a mantener en su discurso (¿verdad, Freire?, ¿verdad, Bengoa?), cual sepulcros blanqueados. Nuestros dirigentes, incluso los más próximos, han seguido en muchos casos inamovibles en la defensa de su autoridad (que no en el de su respeto), prestándose a participar, una vez más sin oposición alguna, de los arteros manejos del Gobierno de la CAM del sin par Ignacio González, demostrando tanto su sumisión, como que no habían aprendido nada de la experiencia pasada.  Mientras, la precariedad laboral en la Sanidad Pública no deja de crecer, con cada vez mayor número de médicos con contratos eventuales. Y como curiosidad, en una reciente encuesta realizada por la OMC,  la segunda preocupación de los médicos eventuales, a corta distancia del comprensible interés en alcanzar una estabilidad laboral, es la falta de motivación y reconocimiento de las diferencias profesionales. Significativo…

Un ejemplo del divorcio existente entre la gestión pública de la Sanidad y la práctica clínica diaria ha sido la actitud ante los casos de infección por virus Ébola atendidos en nuestro país. Frente a la posición de los profesionales, que afrontaron la situación con los lógicos temores ante algo hasta el momento desconocido, pero resueltos a solucionarlo y anteponiendo la salud de sus pacientes sobre todo lo demás, contrasta la actitud de diferentes estamentos que, más que pensar, embisten tal y como como decía Machado, desde el ex-consejero de Sanidad (Dr. Rodríguez), pasando por políticos y opinadores varios, que lo han utilizado (todos) de manera nauseabunda y con despreciables intenciones hasta, desgraciadamente, una de las afectadas que, tras lograr superar la infección, ha declarado sin pudor alguno que, de haberlo sabido, habría antepuesto la salud de su perro a la atención a los enfermos… Y eso que de ejemplos de tergiversación de la realidad y manipulación de la sociedad ya tuvimos en Gamonal nuestra ración…

Claro que, muchas veces, el enemigo habita dentro del propio sistema, con sus descabelladas teorías conspiranoicas… Y cuando alguien osa poner estas incoherencias sobre la mesa, en seguida surgen las voces que, más alto aún, sostienen que “los trapos sucios se deben lavar en casa, y no a la vista de cualquiera”, sin darse cuenta de que, por mucho que algunos se nieguen a verlo, el Rey de la Sanidad Pública sigue estando desnudo. Y en lugar de apostar por una renovación amplia, por la llegada de aire fresco, por dar a quien tiene que liderar la sanidad del mañana, y del hoy, las capacidades para ello y allanarle, en la medida de lo posible, su llegada, se ha optado por defender con uñas y dientes la posición alcanzada. De acuerdo que las formas han sido despreciables (reflejo tan solo de la escoria política que nos gobierna), pero denunciar la aplicación de la ley que es igual para todos los trabajadores que establece la edad de jubilación obligatoria a los 65 años como un ataque a las esencias más sagradas del establishment médico en la Sanidad Pública es, como poco, un tanto exagerado. En una sociedad en la que hasta el Jefe del Estado entiende que llega un momento en el que hay que dar un paso a un lado y dejar que otros más preparados y con nuevas ideas y bríos tomen el relevo, la casta gerontocrática sanitaria se revuelve como gato panza arriba. Y es que, muchas veces, no sólo hay que cambiar la macrogestión para que cualquier cambio sea eficaz, sino que también es preciso renovar la microgestión para que los cambios tengan eficacia.

Desgraciadamente, y como hemos podido comprobar con espanto, el fracaso de la gestión pública no es privativa de la Sanidad, y otras entidades también gestionadas por el dictado político de turno, como las Cajas de Ahorro, se han visto arrastradas en la mediocridad e ineficacia que acompaña habitualmente en España a cualquier asunto en que nuestros corruptos políticos ponen sus manos. Es desalentador observar como entidades centenarias, como los Montes de Piedad, que han resistido el paso de gobiernos y regímenes de todo tipo y hasta guerras son devastadas y aniquiladas por la manera  de entender y practicar la gestión pública imperante en nuestro país. Y más insensatos seremos los médicos si no aprendemos hacia donde nos encaminamos defendiendo la gestión pública española…

Oncología y Radioterapia: luces (y alguna sombra) de 2014…:

IMG-20141125-WA0001

A principios de cada año se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, momento que suele aprovecharse para recordar la importancia de mantener unos hábitos saludables para la prevención pero también, de los avances experimentados en las diferentes terapéuticas involucradas en el tratamiento del cáncer y que, aunque a más de uno le sorprenda, van más allá del empleo de fármacos frente a los tumores. No está de más, aprovechando esta efemérides, acabar con falsos mitos y recordar el papel preponderante que en el tratamiento del cáncer – de todos los cánceres – tienen, por este orden, la cirugía y la radioterapia a la hora de aumentar las opciones de curación de los pacientes. Y como la investigación básica en radioterapia en nuestro país, sin necesidad de grandes infraestructuras ni apoyo de grandes grupos financiadores privados, ha sido capaz en este 2014 de lograr importantes avances en la mejora de le eficacia de los tratamientos contra el cáncer.  Además, en esta época de crisis que atravesamos, el debate acerca de la relación coste-beneficio de muchos tratamientos está en auge. Ahora que se discute acerca de la financiación a cargo de los sistemas de salud de medicaciones de enorme costo, pero de indudable eficacia, como son los nuevos antivirales frente al virus de la hepatitis C, no sería descabellado plantear un análisis serio, sensato y alejado de todo apasionamiento partidista acerca de la eficacia real de algunos tratamientos oncológicos y el coste que los mismos suponen, aunque haya quien siga pensando que tan solo es dinero público y, total, “el dinero público no es de nadie”. Y, en esta misma línea de análisis coste-beneficio, ASTRO volvió a publicar este año 5 nuevas recomendaciones para un empleo más racional de la radioterapia frente al cáncer.

Pero, más allá de las miserias diarias que generan nuestros gestores y dirigentes,  El Lanzallamas se ha centrado este año en recordar, para algunos, o dar a conocer, para otros, que es la oncología radioterápica, de donde viene o a que y quienes debemos el conocimiento que hoy tenemos. Así, desde los primeros tiempos que sucedieron al descubrimiento de la radiactividad, y de todas las expectativas e ilusiones que se generaron y que convirtieron aquel periodo de entreguerras en una auténtica “Fiesta del Radium”, hasta los duros  momentos en los que, gracias al sacrificio de numerosas jóvenes, “Las Chicas del Radium”, conocimos los terribles efectos que el uso indiscriminado y sin control de la radiactividad podía desencadenar. Pero también, como la el espíritu innovador de muchos investigadores llevaron a convertir el descubrimiento del Radium, estableciendo la curieterapia (o braquiterapia, según gustos),  en una de las armas fundamentales en la lucha contra el cáncer, y de cómo la evolución en la curación de alguno de los tumores más frecuentes, como el cáncer de mama, va pareja e íntimamente unida a los avances de la radioterapia en los últimos 100 años, sin poder entenderse una sin la otra. Y del mismo modo en que se ha recordado el pasado, se ha apuntado el futuro de la radioterapia, y la esperanza que abre al tratamiento de enfermedades, actualmente incurables, como la temida Enfermedad de Alzheimer.  Además, y siguiendo con el intento de ahondar en la Historia de la radioterapia a la vez que en el papel de la radioterapia a lo largo de la Historia y en revelar algunos aspectos poco conocidos, se planteó la estrecha relación existente entre los efectos salutíferos de los balnearios y manantiales curativos, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo, y una forma de primitiva radioterapia, que nos entronca directamente con el concepto de hormesis por radiación ya comentado en otras entradas de este blog.

Por otro lado, en el debe de la Oncología Radioterápica quedarán las dificultades, cada vez mayores, para intentar ofrecer una formación continuada de calidad. Pero ese es un pedrusco con demasiadas aristas…

Pero lo más importante del año viene a continuación…:

A pesar de todo, al final, lo único que realmente merece la pena recordar en un futuro de este año de El Lanzallamas serán tres hechos que han llenado, personal y profesionalmente, todos los aspectos. En primer lugar,  comprobar que, afortunadamente, siguen existiendo médicos que, tras una vida profesional plena dedicada a la Sanidad Pública en todos sus facetas (asistencial, docente e investigadora) saben darse cuenta de cuando llega el momento de dejar a los que vienen detrás asumir la responsabilidad que ya les toca, y tienen la enorme dignidad de, sin alharacas ni victimismos fingidos, dar un paso a un lado con la absoluta certeza de que han contribuido de manera decisiva a su formación y que su legado de sabiduría y profesionalidad continuará. Y yo he tenido la inmensa fortuna de conocer, al menos, a uno… Por otra parte, la enorme satisfacción que produce completar el desarrollo de una idea profesional de 3 oncólogos que, con más ilusión que medios, lograron ver realizado, desde su concepción inicial y pasando por todas las etapas de su avance y perfeccionamiento (y superando las dificultades e imprevistos que iban surgiendo), el fruto de todo el esfuerzo de tanta gente plasmado en nuestra aplicación iOncoR, la primera app móvil por y para oncólogos radioterápicos en español, y verla disponible para cualquiera tanto iTunes como en Google Play. ¡Ha merecido la pena! Y, por último, un año en el que afrontar un cambio de proyecto  con un objetivo claro: recuperar la ilusión y continuar avanzando y aprendiendo cada día. Probablemente, lo más sencillo de decir aunque lo más complicado de hacer. Pero también, lo más gratificante…

Gracias a todos los que movidos por la curiosidad, por el interés o por los avatares y circunstancias de la red, han visitado este 2014 El Lanzallamas. «Gracias» a los que con vuestro comportamiento dais pie a muchas de las entradas: vuestra mediocridad es nuestra inspiración… Pero sobre todo, gracias a todos los que haréis, con vuestro ejemplo y apoyo fiel, que El Lanzallamas siga ardiendo en 2015. ¡Vosotros sabéis quienes sois!

La responsabilidad ante el fracaso en la Gestión Pública: una necesidad para todos…

dimitir

En esta semana se han producido dos hechos que, no por menos esperados y esperables, resultan sorprendentes en la realidad social española. El pasado martes día 23 de septiembre de 2014 se produjo la dimisión de Alberto Ruiz Gallardón, hasta ese momento Ministro de Justicia del Gobierno de España. Y en la mañana del día 25 de septiembre de 2014, la dimisión de Leopoldo González-Echenique, presidente de RTVE. A estas dos se puede sumar la dimisión acaecida hace ya algunos meses de Javier Fernández Lasquetty, Consejero de Sanidad del Gobierno de la CAM. Lo que tienen en común estas tres dimisiones es que son fruto del fracaso en la gestión encomendada a cada uno de ellos, tanto en la gestión de la Justicia, como de la Sanidad Pública madrileña o de la televisión de todos. Algo que, en principio, parecería lógico e incluso deseable, como es la asunción de responsabilidades derivadas del cargo desempeñado se convierte, por su rareza, en una situación insólita en la gestión pública en España.

Si hay algo que, desgraciadamente, caracteriza la gestión pública en España es su absoluta, o casi absoluta, falta de autocrítica. Nunca pudo imaginar Napoleón Bonaparte que su sentencia tras la Paz de Tilsit, “…la victoria tiene cien padres pero la derrota es huérfana…” se aplicaría de manera tan ajustada a la gestión pública española. Y la Sanidad Pública es, demasiadas veces, un excelente ejemplo de la mediocridad que rodea la gestión pública en España. Ante cualquier éxito, por mínimo que sea, son legión los que se apuntan al mismo. Pero cuando la realidad del fracaso aparece ante el gestor, pocos son los que tienen la valentía de reconocerlo, asumir la responsabilidad del mismo y presentar su renuncia al quedar demostrada su ineptitud para el cargo. Antes bien, si algo caracteriza la gestión pública es que siempre existe un estamento superior al que hacer responsable, y la responsabilidad se va transmitiendo hasta llegar al nebuloso ente de «la Administración» que, como un agujero negro, engulle cualquier posibilidad de exigir una asunción del fracaso. Y esto sucede, tristemente, a todos los niveles de la gestión pública donde, para desgracia de todos los españoles, parece cumplirse con contumaz y machacona insistencia el Principio de Peter según el cual “…todo empleado tiende a ascender hasta su alcanzar su máximo nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse…”

GESTIONPP

En una entrada anterior, se confrontaban los conceptos de “Gestión Pública” frente a “Gestión Profesional” a propósito de otro gran fiasco en la gestión pública española, como ha sido la destrucción inmisericorde de las otrora eficaces y eficientes Cajas de Ahorro. Una de las grandes diferencias entre ambos modelos está en la asunción de responsabilidades. Sin ser el remedio de todos los males, una gestión profesional que permite, bien por responsabilidad o bien por temor a verse alcanzado, eliminar a la jerarquía inepta y mediocre antes de que su gestión conduzca al fracaso de toda la estructura, parece lo más deseable. Y si, pese a todo, el fracaso se consuma, entonces llega el momento en que el máximo responsable de la gestión debe asumir su responsabilidad y abandonar la dirección del proyecto.  Algo que estos tres políticos, conviene no olvidar que nombrados a dedo y por el principal mérito de tener un carné del partido gobernante en este momento, si han tenido, sin embargo, la decencia de hacer. Y con independencia de lo que cada uno pueda pensar de sus motivaciones para hacerlo, no cabe duda de que son un ejemplo para el resto de sus conmilitones de cualquier color, y para el resto de personas con alguna responsabilidad de mando dentro de la llamada “gestión pública”. Desgraciadamente, la experiencia de muchos años demuestra que estas dimisiones no serán más que una mera anécdota, y que mientras no se cambie el sistema las siempre necesarias autocrítica y asunción de responsabilidades no dejarán de ser una mera utopía…

«El precio de la grandeza es la responsabilidad» 

Winston Leonard Spencer Churchill, político y escritor británico (1874-1965)

Montes de Piedad: las últimas víctimas de la infamia política…

puerta

Esta semana se ha conocido que el Banco de Santander pasa a hacerse cargo de la gestión de la cuenta de más de 12,5 millones de euros que tiene el Monte de Piedad de Madrid. El motivo no es otro que el abandono»voluntario» de Bankia del tricentenario Monte de Piedad de Madrid, lo que ha obligado a buscar otra entidad que se encargase de su gestión financiera.

Para todos los que han conocido mejores tiempos en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, no puede ser más triste esta noticia. Pero para comprender un poco mejor la magnitud de la misma, quizás convenga recordar la historia de los Montes de Piedad.

En un ya lejano 3 de diciembre de 1702 un cura turolense, D. Francisco Piquer Rodilla a la sazón capellán de las Descalzas Reales y que pasaría a la historia como el padre Piquer, fundó el Monte de Piedad de Madrid con la finalidad de atender a los más desfavorecidos y luchar contra la práctica de la usura. Con su fórmula, al parecer importada de Italia, a cambio de la entrega en depósito como pequeñas joyas, medallas y otros objetos de valor, las clases populares obtenían dinero, inicialmente sin interés y que, al ser reintegrado, procuraba la devolución del bien empeñado. Una parte del capital para atender las necesidades lo concedía el Rey, mediante una cantidad fija de la renta de Indias, y otra cuota procedía de donaciones y celebraciones religiosas. Este modelo de entidad se extendió rápidamente por toda la metrópoli y las colonias de ultramar. En 1836 los Montes de Piedad comenzaron a cobrar un pequeño interés por los préstamos concedidos para garantizar la viabilidad económica de los mismos, pero es pocos años después cuando se produce el cambio que habría de ser trascendental para las entidades de crédito en España. En 1839, alentada por Ramón de Mesonero Romanos, la Matritense de Amigos del País y el marqués de Pontejos, nació la Caja de Ahorros de Madrid, que treinta años después confluyó con el Monte para crear la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, primera caja de ahorros española por fecha de nacimiento y emblema de una parte fundamental de la arquitectura financiera española durante casi 150 años, hasta que la avaricia y ambición desmedida de la escoria política que sufre nuestro país desde hace años acabaran con ellas.

celenque

Durante gran parte de su historia, las Cajas de Ahorro se dedicaron únicamente al fomento del ahorro mediante la captación de depósitos, por los que pagaban unos intereses, y a efectuar préstamos sobre el monto del depósito, pero no financieros. A mediados del siglo XX, La Ley de Bases de Ordenación del Crédito y de la Banca de 14 de abril de 1962 obligaba a las Cajas a destinar parte de sus inversiones a préstamos de carácter social dirigidos a los sectores más necesitados, como agricultores, modestos ahorradores, autónomos y pequeñas y medianas empresas así como a dotar de fondos suficientes que para su mantenimiento requerían los Montes de Piedad, rasgo distintivo de estas entidades de ahorro. La actividad de los Montes de Piedad ha consistido siempre en atender la concesión de un préstamo en función de la prenda que el solicitante deja como garantía, joyas u obras de arte normalmente. Esta actividad no perseguía el lucro de la entidad, sino que más bien preservaba el espíritu de lucha contra la exclusión social y financiera con que nacieron las cajas de ahorros, siendo incluso una actividad más gravosa que beneficiosa, pues resulta cara y el interés que se aplica (con el que se cubren los gastos del servicio) es bastante bajo. El principal beneficio para las cajas sería la fidelización del cliente. Según algunos responsables del negocio un 80% de los usuarios de los Montes son clientes habituales de la entidad.

papeletamontepiedad

La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid ha sido, en sus más de 300 años de historia, el mejor ejemplo del éxito de este modelo, hasta que políticos y sindicalistas de todo pelaje decidieron acabar con él en su propio beneficio. Hasta finales del siglo XX, la Caja se caracterizó por atender esencialmente las demandas financieras de sus pequeños ahorradores particulares. El modelo de gestión de las Cajas se caracterizaba entonces por la coexistencia de un presidente poco ejecutivo, con funciones más representativas y de protocolo, y un director general fuerte, generalmente un profesional de gran valía, sin ataduras políticas y con amplios conocimientos de la entidad y de lo que las Cajas de Ahorro representaban en el sistema financiero español. En la década de los setenta la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid inició la modernización de la entidad de la mano de su Director General, D. Mateo Ruíz de Oriol, quien impulsó el desarrollo de nuevos productos y la informatización de su funcionamiento. En al década de los 80, CajaMadrid era ya, en materia , la segunda Caja de España tras La Caixa, con 437 sucursales y 4.900 empleados, y la novena en la lista de entidades financieras, entre el Banco Popular y el Exterior de España, habiéndose convertido en una entidad rentable, discreta, eficaz y dominante. En la década de los 90, y tras la jubilación de D. Mateo Ruiz de Oriol, asumió la dirección general de CajaMadrid su segundo y Director General Adjunto, D. Ángel Montero Pérez, profesional a quien avalaban más de 35 años de experiencia en la Caja, y que acometió de manera exitosa la expansión territorial de la entidad. Sin embargo, en esta época la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid ya estaba herida de muerte. La aprobación de la Ley 31/1985, de 2 de agosto, de Regulación de las Normas Básicas sobre Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros (LORCA) abrió las puertas de las Cajas a la invasión inicial y posterior manipulación llevada a cabo por sindicalistas y políticos sin escrúpulos que vieron en las mismas la panacea para financiar cualquiera de sus peregrinas y electoralistas propuestas, sin tener que dar ningún tipo de explicación (¡quien no recuerda tristes ejemplos como Canal 10, Canal +, minería leonesa,…!). El primer presidente nombrado tras la publicación de la LORCA en CajaMadrid, a propuesta del PSOE, fue Jaime Terceiro, quien si bien inicialmente aparentó respetar los criterios de profesionalidad con los que había sido dirigida la Caja durante años, enseguida demostró su gusto por un excesivo presidencialismo que le llevó a adquirir, en contra de la tradición en las Cajas de Ahorro, cada vez mayores funciones ejecutivas, ejemplo este que fue imitado en la casi totalidad de Cajas de Ahorro del país. Tras Terceiro, y como consecuencia de los vaivenes políticos, llegaron a la presidencia Miguel Blesa en 1996 y Rodrigo Rato en 2010. Pero para entonces los políticos y sindicalistas ya habían descubierto el filón que significaba manejar las Cajas de Ahorro y sus recursos, y se habían encargado de apartar, de mala manera y para siempre, a los verdaderos profesionales de las Cajas. Su rectitud y saber hacer y el valor que le daban a cada peseta depositada en una cartilla, por modesta que fuera, chocaba con las pretensiones de sus nuevos dueños, tan aficionados éstos a la nueva ingeniería financiera y la asunción de riesgos desmedidos. No hubo ningún reparo en eliminarlos, aún a costa de importantes pensiones, pero ya se sabe que “el dinero público no es de nadie” (Carmen Calvo dixit). Y de aquellos polvos…

logoscampm

Y pese a tanta mediocridad dirigente, los Montes de Piedad han seguido siendo un puntal clave en la actividad de las Cajas de Ahorro. La disminución del flujo del crédito bancario, desde el estallido de la crisis, ha llevado a cada vez más gente a buscar alternativas. La actividad de los Montes de Piedad de las cajas de ahorros españolas ha experimentado un notable repunte ante las apremiantes necesidades de financiación de las familias. En palabras de Ángel Montero Pérez, Director General de CajaMadrid hasta 1996, “los Montes de Piedad constituyen uno de los ejes fundacionales y evolutivos de las Cajas de Ahorro y tratar de desprenderse de los mismos porque no resulten actualmente rentables es renunciar a una de las más importantes señas de identidad históricas de estas instituciones. Antes bien, hay que ampliar esa potencial cuota de mercado y capitalizar la imagen que todo préstamo social representa” (Montero Pérez, Ángel (1987), “Evolución de los Montes de Piedad en España”, I Congreso Americano de Entidades Pignoraticias, Buenos Aires, pp21-33)

Por todo esto, resulta lamentable el desprecio con el que los actuales gestores, lastrados por la demencial gestión (subiudice en este momento) de sus predecesores, continúan tratando los Montes de Piedad. Desgraciadamente, su comportamiento es tan solo un reflejo de donde nos han conducido los manejos de la escoria política y sindical que se enseñorea en nuestra maltrecha España.

«Sean ustedes testigos de que este real de plata que tengo en la mano y voy a depositar en la cajita ha de ser el principio y fundamento de un Monte de Piedad, que ha de servir para sufragio de las ánimas y socorro de los vivos»
Padre Francisco Piquer, fundador del Monte de Piedad de Madrid (1666-1739)

ppiquer

Sanidad Pública: cuando el enemigo está dentro…

enemigo

¡Por si fueran pocos los males que afligen a nuestra maltrecha Sanidad Pública desde diferentes frentes, ahora también la intentan destruir aquellos que dicen defenderla!

Recientemente ha aparecido, en la publicación sanitaria en la red Acta Sanitaria, una ¿reflexión? firmada por el Dr. Manuel Martín García, a la sazón presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que en su particular paranoia no tiene desperdicio alguno. Si ya eran delirantes muchas de las propuestas del portavoz de la FADSP, Dr. Marciano Sánchez Bayle, como su frontal oposición a cualquier intento de cambio y mejora en la eficiencia en el sistema público, (aún a riesgo de continuar y avanzar en la decadencia actual) que quedó clara en su defensa a ultranza del privilegiado status funcionarial del que disfrutan muchos médicos (no todos, pero eso al Dr. Sánchez Bayle le da igual…), las declaraciones de su presidente alcanzan un nuevo nivel “conspiranoico”.

El artículo en cuestión, Una casta profesional apoya la privatización del Sistema Sanitario Público”, evidencia hasta que punto muchos médicos fracasan cuando intentan salir del ámbito de su propia consulta.  No me atrevería jamás a cuestionar la competencia del Dr. Martín en su saber médico, pero en cuanto a oráculo de la realidad su habilidad es, como poco, cuestionable cuando no francamente risible. Pero vayamos por partes intentando analizar, sin sucumbir a la tentación de abandonarlo,  el artículo de marras.

El planteamiento principal sobre el que construye todo su alucinado discurso este prócer de la defensa de la Sanidad Pública es que existe una conspiración internacional liderada por un oscuro grupo denominado Club Gertech. Dicha asociación existe realmente, y cualquiera puede visitar su página web, pero es presentada por el autor como una gran alianza socioeconómica de la que casi nadie ha oído hablar y que viene desarrollando, desde hace tiempo y de manera invisible para la población y los trabajadores sanitarios, oscuros y turbios manejos en las sentinas de nuestra Sanidad Pública. En esta maléfica alianza privatizadora participarían “…algunas universidades, centros de investigación, empresas de informática y tecnología sanitaria, laboratorios farmacéuticos, fondos de inversión internacional (especialmente de USA y China) y grupos de comunicación…”. De acuerdo a la privilegiada información que el Dr. Martín posee, y que graciosamente se apresta a compartir con nosotros, el objetivo de este grupo seria hacerse con el control de la Sanidad Pública para proceder de manera implacable a su privatización.  No queda claro en el artículo, pero es fácil suponer que aunque inicialmente el objetivo del grupo parece la sanidad española, de salirles bien la jugada se lanzaría sin demora al control de otros sistemas públicos. Al fin y a la postre, y como se evidencia en el artículo, los instrumentos empleados para esta toma del control son aplicables a cualquier otro sistema. Quizás en posteriores entregas de esta apasionante aventura el Dr. Martín tenga a bien revelarnos los planes futuros de esta siniestra organización.

enemigo4

Entre las perlas con las que el Dr. Martín ilustra su “escrito” destacan las líneas maestras de este devastador plan:

  1. Controlar toda la información generada por el Sistema Sanitario Público en relación con el estado de salud de la población, recursos disponibles, actividades desarrolladas y su funcionamiento”

De acuerdo a este paladín de la Sanidad Pública, el objetivo es privatizar el Sistema de Información del Sistema Sanitario Público para ponerlo al servicio de las multinacionales sanitarias  a través de forzar a la implantación de la Historia Clínica Electrónica (HCE), de redes informáticas de comunicación entre niveles y profesionales, etc. De esta manera, los conspiradores de la privatización accederán a todos los datos de los pacientes para poder manejarlos a su gusto.

Cualquiera que haya trabajado en alguna ocasión con HCE proviniendo de la tradicional Historia Clínica, en papel y con abultados sobres y carpetas, sabe de sobra apreciar las inmensas ventajas de la misma. ¡Y más aún cuando debe volver, después de emplear la HCE, al modelo de papel manuscrito! Solo los muy ignorantes, o los que no pisan su consulta salvo que se equivoquen, pueden poner en duda el enorme avance que para todos (médicos, enfermería, auxuliares, técnicos, etc.) supone una buena HCE.

  1. “Controlar la planificación estratégica y el funcionamiento de los servicios asistenciales  a través de las Unidades de Gestión Clínica”

El Dr. Martín afirma, sin rubor alguno, que las Unidades de Gestión Clínica (UCG) tienen encomendada la misión de privatizar la gestión de los servicios asistenciales hospitalarios y de atención primaria, modificando su estructura organizativa y funcional. Entre los perniciosos cambios que, a juicio del autor se avecinan estarían: dotar de mayor autonomía de gestión a los hospitales públicos; laboralizar a los trabajadores sanitarios; promover el autocuidado del enfermo mediante tecnologías instaladas en sus domicilios; libre elección de centro sanitario, etc. Este cambio de modelo vendría avalado por grupos profesionales con escasa presencia e influencia en los profesionales asistenciales: FACME (Federación de Asociaciones Científico Médicas), SEDISA (Asociaciones Profesionales y Sociedad de gerentes y directivos de los centros sanitarios públicos), Organización Medica Colegial (OMC), Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Conferencias de Decanos de Medicina y Estudiantes de Medicina, etc., todas ellas de “fuerte perfil conservador” (?)

Quizás sería interesante que el Dr. Martín y sus palmeros, pese a la aversión que parecen tener por las nuevas tecnologías, se dieran una vuelta por sitios como el blog de Tertulias Sanitarias, donde encontrarán una amplia y excelente revisión de cómo las UGC pueden ayudar al cambio que tanto necesita nuestra Sanidad Pública.

  1. “Impulsar y favorecer el uso intensivo de las tecnologías, responsables del crecimiento del gasto sanitario irracional”

Finalmente, el Dr. Martín da con una de las claves del deterioro del sistema: ¡la multiplicación del gasto sanitario en pruebas tecnológicas y servicios especializados puede condicionar la sostenibilidad del Sistema Sanitario Público, incrementar la iatrogenia y las desigualdades de salud!

No deja de ser llamativo que los claman, y reclaman, por imponer su particular concepto de “equidad” en la atención sanitaria según la cual debe de haber “de todo y para todos en todos los sitios” se descuelguen ahora con la revelación de que las nuevas tecnologías son muy costosas. Los mismos que alientan, por ejemplo, que se instalen unidades de radioterapia en cualquier capital pequeña, o que se compren e instalen unidades de PET-TC en cualquier hospital regional, porque “es el derecho de los ciudadanos a disponer de los últimos avances tecnológicos próximos a sus domicilios”, son los que ahora acusan a los gobernantes de estar “vendidos” a las multinacionales que pretenden tan solo colocar sus equipos como sea. Durante años, la tremenda presión ejercida a través de colectivos de pacientes, asociaciones varias y organizaciones como la FADSP han forzado a los distintos gobiernos a realizar enormes inversiones de claro talante electoralista y que, desgraciadamente, han demostrado ser muchas veces innecesarias llegando a estar infrautilizadas. Pero por supuesto, ellos no aceptarán nunca ninguna responsabilidad, porque es bien sabido que “el dinero público no es de nadie”

Si no fuera por la dramática situación por la que atraviesa nuestra Sanidad Pública, motivada por el comportamiento indecente de muchos que se llaman profesionales, tanto de la escoria política como, desgraciadamente, de la propia profesión medica, afirmaciones como las expresadas en el panfleto publicado en Acta Sanitaria no pasarían de la consideración de meras bufonadas sin mayor recorrido. Lo realmente triste es que gran parte de la casta gerontocrática que puebla la Sanidad Pública se aferra a concepciones de este tipo para no reconocer la deriva imparable del sistema ni su propia responsabilidad en la misma. Afortunadamente,  somos cada vez más los médicos que, escarmentados de este falso y pernicioso asociacionismo, apostamos decididamente por un cambio necesario de modelo para poder preservar nuestra Sanidad Pública.

 “En los propios enemigos es donde se encuentra aún mayor bajeza”

Jules Renard, escritor, poeta y dramaturgo francés (1864-1910)

Elecciones Europeas y Sanidad Pública: ¿alguien ha ganado?

URNA ANTIGA  FRAUDE

Pasada ya la resaca de las recientes elecciones al Parlamento Europeo, es momento de plantear alguna reflexión al hilo de los resultados de las mismas. Más allá de las sempiternas manifestaciones de victoria que todos hacen en cuanto conocen los resultados del recuento vuelve a demostrarse, una vez más, la absoluta y total falta de autocrítica característica de cualquier dirigente español que se precie. Aunque es cierto que esta vez, y probablemente sin que sirva de precedente, al menos uno de los dirigentes políticos ha tenido la decencia de asumir sus errores y presentar su dimisión. Eso si, de forma diferida que es al parecer lo que se lleva entre nuestra escoria política… Pero salvo esa excepción, quien sabe los verdaderos motivos, el resto de la casta se niega a la más mínima autocrítica y, por añadido, a asumir cualquier minúscula responsabilidad que les pudiera competer, siquiera tangencialmente, con respecto a sus más que evidentes fracasos. Lo triste es que esta actitud no es sino un reflejo del sentir y actuar de la generalidad de dirigentes españoles, a todos los niveles y en todas las profesiones. También en la sanidad. También en la Sanidad Pública, donde la mera mención de las palabras autocrítica o asunción de responsabilidades provoca un tremendo rechazo.

elecciones

Hemos padecido una campaña propia de la categoría de la escoria política que nos ha tocado en desgracia padecer. Desde las llamadas a la superioridad intelectual fundamentadas en la testosterona de unos, hasta los agravios feminoides y las comparaciones bíblico-revolucionarias de otras, pasando por el burdo remedo de Rodolfo Chikilicuatre que hemos enviado a esta particular Eurovisión o por los renegados de otros partidos y demás “profesionales” del parlamentarismo patrio que parecían buscar mantener tan solo caliente su sillón, el nivel intelectual del debate ha sido, por decirlo de alguna manera, inexistente. Pero qué esperábamos, se limitan a repetir, quizás de manera algo histriónica, clichés y comportamientos habituales en la sociedad. No podemos quejarnos por ello…

madrid
Lo que si resulta más llamativo es la lectura e interpretación que de los resultados de estas elecciones pueden hacerse con respecto a diferentes ámbitos de la vida pública. Particularmente interesante es la lectura que desde el sector de la Sanidad puede, y debe, hacerse. Durante casi dos años hemos vivido un clima de constante confrontación, motivada principal aunque no exclusivamente por los planes de la Consejería de Sanidad de la CAM, entre los médicos y nuestros gobernantes. Durante meses se han sucedido las manifestaciones, tanto en la calle como en los Hospitales y Centros de Salud, frente a las intenciones privatizadoras de la Consejería de Sanidad. Y, aparentemente, el apoyo a las mismas era masivo por parte de la ciudadanía, o así se nos quería hacer creer. Cualquiera podría pensar que, en estas circunstancias el rechazo al partido gobernante responsable de iniciar esta lucha sería mayoritario, y este partido y sus dirigentes serían expulsados, democráticamente, de cualquier institución que pudieran mancillar con sus planteamientos tan alejados del inmenso sentir de la práctica totalidad de la población. Y, sin embargo, ese mismo partido político marcado con el estigma de la privatización y el rechazo frontal de la ciudadanía, ha vuelto a ser el más votado. Cierto es que con una notable merma de votos, pero continúa manteniéndose como la opción prioritaria de esa misma ciudadanía que, aparentemente, rechazaba tan masivamente sus propuestas. Y esto merece alguna reflexión. Dejando de lado que el ganador absoluto de las elecciones ha sido la abstención, y presumiendo que todos, o la inmensa mayoría, de los que han venido manifestando reiteradamente su desacuerdo con la actitud del gobierno de la CAM han votado en contra, resulta difícil comprender como sigue siendo la fuerza más votada. ¿Quizás hay muchos ciudadanos que apoyaban, tácitamente, los proyectos de la CAM?, ¿o quizás la oposición a este plan no era tan masivamente rechazada?, ¿o quizás, y haciendo una necesaria autocrítica, el rechazo que muchos sentíamos por la actitud de la Consejería de Sanidad de la CAM se ha visto intoxicada por otros intereses bastardos, alejados de las reivindicaciones de muchos médicos que esperábamos una apuesta más valiente por el cambio que la mera defensa a ultranza de un sistema caduco, gerontocrático y burocrático? Somos muchos los que venimos reclamando desde hace tiempo la necesidad de un cambio de modelo, de sacudirnos la mediocridad existente que nos permita recuperar todo lo bueno que tiene este modelo, de apostar por la meritocracia y la profesionalización en la Sanidad Pública, de recuperar la necesaria asunción de responsabilidades e, incluso, de plantear si es necesario la laboralización del personal como instrumento para conseguir estos objetivos. Sin embargo, no parece ser este el sentir de gran parte de la casta que habita en nuestro sistema. Y quizás la falta de valentía para afrontar este cambio, y el empecinamiento de los profesionales de la política en defender un modelo agotado, han motivado que muchos descontentos hayan engrosado el bloque abstencionista. Y, sin duda, aquí hemos fallado los que queremos un cambio, no hemos sabido transmitir suficientemente la necesidad de cambiar ni plantear alternativas creíbles y hemos sido ahogados por los defensores de la casta. Lo verdaderamente preocupante será cuando en otras elecciones ese bloque abstencionista decida, en mayor medida, ejercer el voto. Y si ahora no han encontrado motivo para oponerse frontalmente, quizás tampoco lo encuentren más adelante…

andalucia
Y si llamativo es el caso de la Comunidad de Madrid, otro tanto puede decirse de la comunidad que peor trata a sus médicos, como es Andalucía. Una región donde no sólo abundan los contratos eventuales, sino que estos se repiten con insultante constancia en periodos muchas veces de apenas un mes de duración y con dedicación (y retribución) al 50-75%. Y así se mantiene desde hace años, pese a huelgas y manifestaciones de los médicos. Y aún así, el partido del gobierno vuelve a ser, una vez más, el preferido por sus conciudadanos. ¿Será que a los andaluces, a semejanza de los madrileños, tampoco les interesa el estado de su Sanidad Pública? ¿Será que algo tan español como el pesebrismo retrae a los votantes de manifestarse en contra de quienes detentan el poder por si les privan de las migajas que éste les arroja periódicamente? ¿O qué de nuevo se mezclan intereses que enfangan las legítimas reclamaciones de los profesionales?

Lo que si parece claro tras el resultado de estas elecciones es que existe una evidente división entre las reclamaciones y protestas ciudadanas y la plasmación que estas tienen cuando existe la oportunidad de un cambio de gestión. ¿Será qué las elecciones son, como decía Lloyd George, “la venganza del ciudadano y la papeleta es un puñal de papel”? ¿Y contra quiénes se ha dirigido entonces ese puñal? ¿Será qué las alternativas tampoco ofrecen confianza?

“Tras un recuento electoral, sólo importa quién es el ganador. Todos los demás son perdedores”
Winston Churchill, político y escritor británico (1874-1965)

Sanidad Pública: ¿el Rey está desnudo…?

El_rey_desnud

andersen

 

Han pasado ya 18 meses del inicio de las movilizaciones en la Sanidad Pública madrileña, y lo que parecía que se iba a convertir en un maremoto que arrasara con todo lo anteriormente conocido, haciendo limpieza de la mediocridad instaurada en el sistema y permitiendo reconstruir, aprovechando los materiales existentes, un nuevo modelo más justo y sensato, ha quedado difuminado por el paso del tiempo. Las ansias de cambio, de regeneración, de modernización de unas estructuras obsoletas que muchos teníamos van siendo, poco a poco pero inexorablemente, apagadas.

Hoy, como en el inmortal cuento de Andersen de hace casi 180 años, nuestra Sanidad está desnuda, aunque pocos se atrevan a denunciarlo.

El espíritu de cambio que pareció prender desde la oposición al plan de la Consejería de Sanidad de la CAM fue rápidamente sofocado. Las denuncias sobre la desnudez del sistema, sobre sus vicios y carencias, sobre su mediocridad, se intentaron tapar exponiendo, ¿y quizás exagerando en ocasiones?, las innegables bondades del mismo. Cualquiera que se atreviera a evidenciar la situación real de nuestra maltrecha Sanidad Pública era, inmediata y terminantemente, tachado de “ánimo privatizador”. Ni una mínima autocrítica, ni un atisbo de cambio se ha permitido. La esperanza en cambiar para mejorar, para crecer, para sacudirnos lo sobrante y reforzar lo bueno y lo mejor, se ha ahogado. Los intentos de tejer un nuevo traje a nuestra Sanidad Pública han chocado frontalmente con la rigidez de un sistema que desprecia la meritocracia y que gusta de asentar sus reales sobre el binomio gerontocracia / burocracia. Y cualquier intento de airear y renovar el sistema, como las jubilaciones de acuerdo a la legislación vigente, es tomada como un ataque frontal no a las partes afectadas sino al todo en su conjunto. Iniciativas procedentes de distintos ámbitos (SEDISA, AES,…) son sistemáticamente despreciadas sin que merezcan la menor consideración. Tan solo perviven pequeñas islas de debate, como las Tertulias Sanitarias (¡gracias, @Monicamox1!), pero corren el riesgo de convertirse en una isla exóticamente discrepante en un mar de conformidad y autocomplacencia.

En nuestro sistema abundan, desgraciadamente, los reyes (en todos los estratos) que se niegan a reconocer su desnudez, y que son capaces de creer a cualquier sastre, véase la conocida reunión con “los 400”, antes que a quienes denuncian las carencias, y que no tienen reparos en considerar a cualquiera que se atreve a denunciar la mediocridad del sistema como un elemento desagradecido, disturbante y de mala influencia para el resto.

Pero, pese a todo, el Rey continúa estando desnudo…

«Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados»
José De San Martín, militar y héroe de la independencia de Sudamérica (1778-1850)

Ignacio González y la reunión con «los 400»: ¿más de lo mismo?…

ignacio-gonzalez_01_ampliada_06El tiempo pasa, las caras cambian pero la tragicomedia de la Sanidad Pública madrileña permanece. En un ejercicio de gatopardismo que hubiera merecido los más enfervorizados aplausos del propio Lampedusa, la Consejería de Sanidad de la CAM decidió hace unos meses “cambiar algo para que nada cambie”. Nuevos rostros aparecieron en primera línea: se retiró a Javier Fernández Lasquetty y se aupó al puesto de Consejero a Javier Rodríguez, que aportaba frente a su predecesor el (dudoso) “beneficio” de ser Doctor en Medicina y Cirugía. Dudosa ventaja ya que es alguien involucrado directamente en la actividad política desde 1983 y que ha pasado por cargos de responsabilidad tan alejados de la práctica clínica diaria de la medicina como ser consejero de Telemadrid (1995-2001) o portavoz de Sanidad del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid desde 1987. Y al igual que se cambió al Consejero, se sustituyeron otros cargos de responsabilidad: viceconsejero, directores generales,…

Y todo, ¿para qué? A la vista de los últimos acontecimientos, para nada. Para que todo siga igual. Para que la Consejería continúe manejándonos a los médicos a su antojo, despreciando nuestra labor e insultándonos con sus “propuestas”. El último capítulo en esta cada vez más larga lista de desprecios tuvo lugar ayer. El Presidente de la CAM, Ignacio González, reunió a 400 profesionales (¿reminiscencias del «club de los 600»?) para venderles la última ocurrencia de su gobierno. Que estemos a menos de un año de agotar la presente legislatura, y por tanto, de tener que convocar nuevas elecciones, no parece que tenga relación. De todas maneras, lo dicho ayer por Ignacio González permite varias e interesantes reflexiones:

  • Como casi siempre en los últimos 2 años, hubo una total falta de autocrítica. Ni en las circunstancias más adversas son capaces de reconocer nuestros dirigentes que se han equivocado. Todo lo más, que los médicos no hemos sido capaces de entender sus desvelos y buenas intenciones…
  • El gobierno de la CAM descubre que hay más de 5000 profesionales en situación de eventualidad mantenida, ¡algunos desde hace más de 10 años! Pero en lugar de plantear un abordaje sensato y desprovisto de todo partidismo de un problema como este, en lugar de poner sobre la mesa soluciones que supongan un cambio real y drástico, como ha sido recomendado por grupos de estudio sin aparentes intereses de partido como el Informe Abril, el de SEDISA o, más recientemente, el de AES (desfuncionarizar, laboralizar,…), opta por la solución más sencilla. Y la que más daño nos puede hacer. En vez de apostar decididamente por eliminar la mediocridad imperante en el sistema público, el Gobierno de la CAM anuncia la conversión de 5000 eventuales en interinos. Y se queda tan contento. Y los 400 allí reunidos, también. Y los que sufrimos sus decisiones seguiremos viendo que medidas de este tipo lo único que consiguen es perpetuar las discriminaciones existentes. Los interinos continuarán discriminados, tanto laboralmente porque no tendrán los mismos derechos que sus compañeros con plaza en propiedad en cuanto al acceso a plazas de promoción, jefaturas, etc…, como discriminados económicamente al continuar sin derecho a percibir retribución alguna, salvo que la gane en los tribunales, ni por concepto de antigüedad ni por concepto de carrera profesional. ¿Cuál es la ventaja entonces?
  • Pero no contentos con esto, el Gobierno de la CAM da un paso más y recupera, como gran incentivo, ¡las peonadas! Hace casi 2 años fueron eliminadas por mor del necesario ahorro. Ahora, ¿en relación quizás con el calendario electoral?, son recuperadas como la mejor manera de motivar y premiar a los médicos por su esfuerzo, convenciéndolos de la necesidad de trabajar tardes y fines de semana. Eso sí, a cambio de una remuneración. ¡Cuanta generosidad! Una vez más, nuestro políticos dan muestra de su estulticia y creen que el dinero (público, que ya se sabe que “no es de nadie”) puede arreglarlo todo. En lugar de acabar con las bolsas de ineficiencia (que las hay, y todos sabemos donde…), en lugar de optimizar los recursos técnicos y humanos, prefiere cerrar los ojos y prometer cualquier cosa. ¿A cambio de qué?, ¿de los votos necesarios para mantenerse…?
  • Cuatrocientos profesionales, exclusivamente jefes de servicio, supervisoras de enfermería, responsables de centros de salud y directivos de la organización sanitaria madrileña, considerados como representativos de la sanidad madrileña, al menos a juicio de la Consejería de Sanidad se juntaron ayer en el Aula Magna del Pabellón Docente del Hospital General Universitario Gregorio Marañón a escuchar las nuevas promesas del Presidente González. Y, o bien no las escucharon o bien están de acuerdo con ellas ya que, en general, aguantaron todo el acto sin, aparentemente, inmutarse ante los insultos y desprecios vertidos hacia los médicos. Insultos y desprecios que cualquiera que viva la Sanidad Pública madrileña día a día sufre y padece (quizá sea ese el problema…). Cuatrocientos profesionales que acudieron voluntariamente, y sabiendo a lo que iban, a la conferencia de autocomplacencia de Ignacio González y su Consejero de Sanidad. ¿Donde ha quedado la dignidad de nuestros superiores? ¿Por qué aguantaron la mayoría de ellos los desprecios que en forma de promesas y mejoras iba vertiendo el Presidente sobre todos los médicos del SERMAS que, por supuesto, no estábamos allí? ¿Quizás la amenaza, más o menos velada, de aplicar de nuevo la ley en forma de jubilación, legal y legítima, a los 65 años los retrajo de manifestar su desaprobación?…
  • Por último, resulta hasta cierto punto decepcionante, que organizaciones que han demostrado su oposición a los planes de la Consejería, que han liderado, en buena parte, la unión de los médicos frente a los planes de la CAM, vean en reuniones como la de ayer alguna “buena noticia”. Al menos, esas fue la opinión inicial de AFEM plasmada en las redes (¿quizás el resbalón esté en relación con el cambio en la responsabilidad de la comunicación en redes sociales de AFEM?). ¿Y qué tiene que ganar AFEM haciendo ahora seguidismo de las envenenadas ofertas de la Consejería de Sanidad?

afem2

En definitiva, ayer asistimos a un nuevo capítulo en la ya demasiado larga lista de desprecios con los que la Consejería de Sanidad, y por extensión el Gobierno de la CAM, nos agradece a los médicos el esfuerzo para mantener mínimamente funcionante un sistema caduco como el actual, donde prima la mediocridad, la gerontocracia y la burocracia, donde se desprecia la profesionalización y la meritocracia y al que parece que nadie quiere, de verdad, arreglar. Y lo peor de todo es que muchos, aún, siguen comprando esa mercancía…

«Quienes ganan las batallas son los borregos, pero quienes ganan las guerras son los hombres libres»

John Steinbeck, escritor estadounidense y Premio Nobel de Literatura (1902-1968)

La Campana de Huesca o el triunfo de la mediocridad…

Campanahuesca

LA CAMPANA DE HUESCA

«Cuentan que hubo un rey en Aragón, a comienzos del siglo XII, que no estaba destinado a serlo. Tenía dos hermanos mayores, Pedro y Alfonso, ambos fuertes y guerreros, educados en la disciplina militar y en las tareas de gobierno, de modo que él, Ramiro, el hermano pequeño, fue destinado a ser hombre de iglesia llegando ser a obispo de Roda-Barbastro. Pero el destino le reservaba un afán diferente. Fue el caso que murió sin descendencia su hermano Alfonso I, el famoso Batallador, como también había acaecido con su hermano Pedro. Aquellas muertes crearon una profunda crisis en el reino aragonés. El Batallador, quien sabe por que, en el testamento que dejó a su muerte ordenaba que el reino se repartiera entre las Órdenes Militares del Temple, el Hospital y el Santo Sepulcro. Pero aquel testamento era inconcebible, y los desastres pronto se sucedieron. El reino de Pamplona se desgajó del de Aragón. El rey de Castilla adujo derechos sucesorios y tomó la recién conquistada Zaragoza. Los nobles, que tenían derechos sobre los amplios territorios ganados al Islam, no renunciaron a pelear por lo suyo… El inexperto y hasta cierto punto débil rey Ramiro II, llamado El Monje, pronto vio que los acontecimientos comenzaban a superar sus habilidades. Preocupado, el rey decidió entonces pedir consejo al que había sido su maestro en el monasterio francés de San Ponce de Torneras. El abad condujo al mensajero del rey al huerto del monasterio y por toda respuesta, cortó las coles que más sobresalían diciéndole que contara a su rey cuanto había visto. Ramiro, al conocer lo sucedido, comprendió que el huerto simbolizaba su reino y que las coles eran sus más sobresalientes nobles. Decidido a terminar con cualquier atisbo de oposición a su poder, el rey convocó Cortes en Huesca, pretextando para ello que quería hacer una campana tan grande, que se oyera en todo el reino. Pero cuando los principales nobles llegaban a palacio, eran detenidos y decapitados de inmediato. Una vez ejecutados, las cabezas de los nobles fueron colocadas en forma de círculo y la cabeza del obispo de Huesca, el más señalado de los inconformistas, fue colgada en el centro a modo de badajo de la campana. Posteriormente, el rey dejó entrar a los otros nobles en dicha sala para que contemplaran la campana y olvidaran cualquier pensamiento de discutir su autoridad»

En una excelente entrada de su blog medicoacuadros (“Siete mil médicos menos”), Mónica Lalanda (@mlalanda) se hacía eco de la desalentadora realidad de la profesión médica en España. En los últimos tres años, más de 7000 médicos han solicitado el certificado de idoneidad a la Organización Médica Colegial (OMC) para ejercer fuera de nuestras fronteras. Una vez más, exportando talento pero ¿a cambio de qué? Muchas veces, de nada, ni siquiera el agradecimiento por el esfuerzo o la posibilidad de brindar una mínima oportunidad de demostrar su valía. Y ante esta devastadora realidad cabe preguntarse ¿cuántos de estos 7000 médicos han sido decapitados, metafóricamente, por su particular Ramiro II? La triste realidad es que vivimos dentro de un modelo que desprecia la meritocracia. Que valora, como mérito fundamental, la gerontocracia por encima de otras cualidades. Que está tan rígidamente jerarquizado que tan sólo el paso del tiempo confiere la pátina necesaria para progresar en la escala profesional. Que lucha encarnizadamente por evitar la jubilación (legal) de miembros de su grey mientras permite, e incluso alienta, la fuga de algunos de sus más prometedores jóvenes. Y que, en ocasiones, prefiere cercenar el desarrollo profesional de los más válidos antes de que se puedan convertir en una “amenaza” a poder establecido. Por supuesto, toda generalización es injusta de raíz, pero cualquiera que haya trabajado en este ámbito conocerá compañeros que han pasado por ello. Desgraciadamente, en muchas de estas ocasiones subyace el miedo a la brillantez, al ingenio, al trabajo esforzado que hace destacar a algunos por encima de la media… ¿Cuántos han visto truncadas sus expectativas por la mediocridad de un superior, que ha preferido eliminar la planta que más crecía antes de que le pudiera hacer sombra? Simplemente, y a modo de ejemplo, es llamativo comprobar como en muchos otros países los considerados “líderes de opinión” en diferentes campos de la medicina no son, necesariamente, los Jefes de Servicio o Departamento, mientras que en España, y basta con leer cualquier información sobre algún aspecto médico en la prensa generalista, es extraordinariamente infrecuente que el entrevistado u opinador no lo sea. Por supuesto, luego lamentaremos que en España no hayan podido establecerse y triunfar tantos renombrados médicos españoles que desarrollan sus muy exitosas carreras en Universidades y centros norteamericanos y europeos. Y nuestros dirigentes fingirán no entender como es posible que prefieran vivir y contribuir al crecimiento de la ciencia en países que no son el suyo. Y la conclusión fácil será, y de nuevo sin la más mínima autocrítica, que el responsable siempre es “el Sistema”, sin plantearse siquiera que la respuesta esté, quizás, en la existencia de demasiados Ramiros II…

«Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres»

Albert Einstein (1879-1955)

Propuestas para la reforma de la Sanidad Pública: algo se mueve…

AES1Después de más de un año de conflicto, por fin parece que empiezan a plantearse alternativas reales para la reforma de nuestra maltrecha Sanidad Pública. Lo que era una exigencia, casi una súplica, se empieza a materializar. Es cierto que quizá no es aún la propuesta definitiva que permita el sustancial cambio que muchos venimos demandando desde hace tiempo, pero es, al menos, un primer punto de partida sobre el que desarrollar estrategias de reforma. En estos días se  empezado a publicar en la web de la Asociación de Economía de la Salud (AES, www.aes.es)  en forma de capítulos, las conclusiones del documento “Sistema Nacional de Salud: diagnóstico y propuestas de avance” que plantea 166 reformas para la mejora del sistema público de salud.

Este documento ha sido elaborado por un grupo de expertos en Salud Pública procedentes de distintos ámbitos y recoge las propuestas de actuación que, a su juicio, debieran llevarse para garantizar la sostenibilidad y el desarrollo futuro de nuestra Sanidad Pública. Aún con los reparos que quieran ponerse a dicha asociación, y a varios de los autores que desprenden un desagradable olor político, el hecho en sí es que constituye la primera propuesta mínimamente sería que se hace de manera profesional para buscar un cambio sustancial en la Sanidad Pública desde el Informe Abril de 1991. Se podrá coincidir o discrepar con algunas o muchas de las ideas propuestas, pero que lejos quedan de las, por decirlo de manera elegante, peculiares medidas propuestas por el autodenominado «colectivo de los 600 Jefes de Servicio» y que afortunadamente para todos perdió cualquier visibilidad.

Las medidas propuestas en este documento, y aún sin conocer en profundidad la totalidad del mismo dado que sólo ha sido publicado el resumen general y el primer capítulo, abundan en las ideas de autocrítica como punto de partida, necesidad de una profesionalización de la gestión y reivindicación de la meritocracia como patrón para la evaluación de la actividad y la gestión de los recursos humanos.

El documento de propuestas comienza reconociendo la existencia de “bolsas de ineficiencia” dentro de la Sanidad Pública. Aún sin definir en profundidad, es una de las primeras muestras públicas de autocrítica, algo que se llevaba mucho tiempo echando en falta…

aes2

Y continúa insistiendo en la necesidad de un cambio, de una reforma del sistema si queremos que realmente mantenga unos elevados niveles de calidad en la atención. Es necesario cambiar, pero manteniendo lo bueno y apoyándose en las fortalezas del sistema, que existen, pero sin que ello ciegue la necesidad de avanzar en las reformas:

aes3

Claramente, el documento presentado por AES hace una decidida apuesta por dos conceptos que muchos venimos demandando desde hace tiempo y que son prácticamente inexistentes en la actualidad: meritocracia y profesionalización. No podría entenderse ninguna reforma de la Sanidad Pública que no se apoyara en un desempeño profesional de la gestión a todos los niveles, no sólo en lo que respecta a las gerencias y direcciones médicas, sino también a la gestión de los servicios clínicos. Además, la meritocracia debe de ser el “patrón oro” sobre el que fundamentar en gran medida las relaciones de los profesionales con el sistema:

aes4

Entre las propuestas concretas apuntadas en el resumen del documento, y que serán desarrolladas en profundidad en los distintos capítulos de los que consta, se vuelve a insistir de manera explícita en las ideas de meritocracia y profesionalización y se plantea algo que, aunque obvio y evidente, no deja de ser revolucionario en el actual statu quo burocrático y gerontocrático como es que la antigüedad en el puesto de trabajo no sea el patrón de referencia al ahora de configurar y reestructurar las plantillas. Del mismo modo, se plantea, ahora sí, la posibilidad de una retribución variable en función del rendimiento:

aes5

Por otro lado, los autores no muestran prejuicios al hablar de aspectos que levantan ampollas cuando se mencionan, como son las medidas de copago, la posibilidad de valorar la colaboración público-privada en la Sanidad Pública o la redefinición de la Cartera de Servicios y el concepto de “todo para todos y gratis”:

aes6

En definitiva, y aunque de manera muy incipiente, somos muchos los que vemos en estas propuestas el inicio de una esperanza de cambio. Y aunque hace falta conocer en profundidad el documento y todas las soluciones que plantea, y aunque se podrá coincidir con unas o discrepar de otras, esta apuesta supone un soplo de aire fresco para afrontar, de manera sensata, el problema de la supervivencia de la Sanidad Pública. Y por primera vez, alejado de los maniqueísmos que son norma en cuanto se sugiere cualquier alternativa original y valiente. Las propuestas hechas por AES, al igual que las planteadas anteriormente desde SEDISA, pueden ser acertadas o erradas, apropiadas o no, pero al fin y a la postre son propuestas de reforma que deberíamos, al menos, tomarnos la molestia de analizar en profundidad. Porque son este tipo de alternativas las que necesitamos para reformar la Sanidad Pública si no queremos que otros nos hagan la reforma…

«No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos»

Albert Einstein, físico (1879-1955)

 

Medicina de Urgencias y Emergencias: ese oscuro objeto de deseo…

Urgencias, ¡ya!

En estos momentos en los que se debate sobre la más que necesaria reforma del sistema público de salud, y sobre el rumbo que este cambio debe tomar, un hecho de enorme importancia esta pasando casi desapercibido. La propuesta para la creación de la especialidad clínica propia de Urgencias y Emergencias, una exigencia necesaria de nuestro sistema de salud, está sobre la mesa de la Ministra de Sanidad. Pocas dudas pueden existir acerca de la creación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias. En un reciente artículo publicado en la revista European Journal of Emergency Medicine, el Dr. González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), el Dr. Miró, editor de la revista Emergencias, y el Dr. Graham, editor del European Journal of Emergency Medicine exponen, de una manera extraordinariamente clara, concisa y entendible para cualquiera, el por qué de la necesidad que la medicina española tiene de una especialidad de Urgencias y Emergencias, así como los problemas a los que se enfrentan para lograrlo. Los autores de este artículo constatan una serie de realidades, no por muy conocidas menos contundentes. Por un lado, evidencian el aumento del uso de los Servicios de Urgencias y Sistemas Médicos de Emergencias por ciudadanos que consideran la atención médica dispensada por los mismos como uno de los pilares del sistema de salud pública, así como los altos niveles de satisfacción con los servicios prestados, siendo la Medicina de Urgencias y Emergencias considerada, repetidamente, entre las mejores especialidades médicas. Por otro lado, recuerdan el gran número de profesionales dedicado exclusivamente a la prestación de este servicio que, en la actualidad, supera los 15.000 médicos (de los cuales, más de la mitad son socios de SEMES). En este sentido, es elogiable la labor que está desarrollando la SEMES que se ha posicionado siempre a favor de la creación de una especialidad de Urgencias y Emergencias, por estimar que es la forma mas apropiada de que en un Estado moderno se garantice, a este nivel asistencial, una atención de calidad prestada por profesionales que puedan dar una respuesta inicial a cualquier quebrantamiento brusco de la salud.

Después de leer su alegato, cuesta entender que cualquier médico en España, de cualquier especialidad, pueda albergar dudas acerca de la necesidad de contar con la especialidad de Urgencias y Emergencias. Además, la reclamación de una especialidad propia de Medicina de Urgencias y Emergencias cuenta con el apoyo de la Asamblea General de Colegios de Médicos, máximo órgano de representación de la Organización Médica Colegial (OMC), y de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME). Sin embargo, y a pesar de la fuerza y racionalidad de los argumentos presentados, aún hay quien se resiste a aceptar esta realidad. Y, desgraciadamente y si no se remedia a tiempo, parece que los opositores tienen todas las de ganar. Y esto tan sólo constituiría un motivo más de vergüenza tanto para la política como para la sanidad española. Y, sin embargo, resulta desalentador comprobar como de nuevo, y siguiendo la peor tradición nacional, España se queda, una vez más, a la cola de los países más desarrollados, obviando lo que es una necesidad para todos. En las últimas legislaturas, se lograron avances sustanciales para la creación definitiva de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, lo que permitió a tres ministros de sanidad consecutivos prometer públicamente esta creación. Desgraciadamente, esto no ha sucedido todavía. Y está vez no será sólo por los deméritos de la escoria que nos gobierna sino, lo que es infinitamente más triste, por el egoísmo de otros médicos. La posición contraria mantenida por las especialidades que han tenido clásicamente especialistas que trabajan en los Servicios de Urgencias ha sido, sin duda, el mayor obstáculo. La posición adoptada por las Sociedades de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC), de Medicina Interna (SEMI) y de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) , y de otras en menor medida, es, sencillamente, despreciable.

Tanto la SEMFyC como la SEMI se empeñan en mantener que Urgencias y Emergencias no debe ser una especialidad diferenciada ya que se desenvuelve en un ámbito de actuación común a varias de ellas, “sin que constituya patrimonio específico de ninguna especialidad”, alegando asimismo el carácter multiprofesional que tiene este área. ¿Por qué el interés de estas sociedades científicas en que no se cree la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias?, ¿qué subyace en su negativa a reconocer el trabajo y esfuerzo de tantos profesionales en un ámbito tan concreto de la Medicina? Al menos tres plausibles explicaciones pueden invocarse para tratar de entenderlo:

  • Lo que parece existir, en opinión de muchos médicos vinculados o no a la atención en Urgencias, es, en primer lugar, el deseo de ambas sociedades de no perder lo que consideran una vía de salida para la colocación, temporal en muchos casos, de sus médicos residentes una vez finalizado su periodo de formación como especialistas. Cualquiera que conozca las Urgencias hospitalarias sabe que muchos especialistas tan solo trabajan en ellas hasta que encuentran la manera de dar el salto bien a una consulta de Atención Primaria, bien a una planta de Medicina Interna. La existencia de médicos especialistas en Urgencias y Emergencias acabaría con esta política y plantearía, quizás, una reducción en el número de médicos residentes en formación en ambas especialidades, con los “perjuicios” que ello les acarrearía… Un estudio publicado en la revista Emergencias en 2010 revelaba que hasta un 40% de los MIR de ese año se plantearían seriamente escoger la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias.
  • Pero con ser esto importante, no hay que olvidar que la Urgencia es la principal puerta de entrada al hospital. Quien controle la Urgencia, controla el flujo de ingresos, y eso es algo que no hay que dejar escapar…
  • Finalmente, la existencia de un Servicio con una plantilla amplia de médicos especialistas en Medicina de Urgencias y Emergencias, podría alterar el régimen de reparto de guardias en el hospital, con las consecuencias (económicas) que de ello se derivarían…

Estas tres hipótesis, y otras que pueden igualmente argumentarse, son fundamentales para tratar de comprender el empeño en que no se cree una especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias con entidad propia. Todo apunta a que, con estas premisas, se ha desarrollado el actual Proyecto de Real Decreto por el que se Regula la Troncalidad y Otros Aspectos del Sistema de Formación Sanitaria Especializada en Ciencias de la Salud, que cuenta con el aval interesado de estas sociedades, y que contempla la creación de un Área de Capacitación Específica en Urgencias en contra de las tendencias de los países de la Unión Europea. De consumarse este proyecto, aquellos médicos con vocación de dedicarse a la atención de Urgencias y Emergencias, se ven “obligados” a encontrarse en posesión del título de especialista en alguna de las 3 especialidades antes mencionadas y acreditar un mínimo de dos años de ejercicio profesional efectivo en la especialidad para poder optar a la formación específica en Urgencias y Emergencias. Resulta difícil de justificar que el profesional interesado en Urgencias y Emergencias deba invertir un mínimo de 9 años después de la calificación médica básica y tampoco es bueno para el sistema de salud, ya que carecerá de médicos con una formación especializada en el volumen necesario durante, al menos, la próxima década.

En definitiva, todos los que entendemos que la Medicina está en constante avance y evolución, buscando siempre nuevas formas de mejorar la atención a la población que lo necesita, esperamos que la Medicina de Urgencias y Emergencias no se convierta en ese oscuro objeto de deseo de medrar y acaparar de unos pocos, y que no se consume la infamia con la que se le amenaza.

Ahora más que nunca, ¡especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias ,ya!