Tertulias Sanitarias: una oportunidad para el cambio…

¿Y ahora, qué? Ya se ha retirado el plan privatizador de la Consejería de Sanidad de la CAM después de más de un año de conflicto, y las cosas vuelven al mismo punto de partida. ¿Al mismo?, rotundamente no. Los médicos hemos empleado más de un año en oponernos a cualquier iniciativa que haya podio partir de la Consejería. Y la oposición ha consistido, casi exclusivamente, en fiarlo todo a la ruleta rusa de la judicialización. Desde un principio, he mantenido que esperar que sean los jueces los que legislen a favor o en contra es un inmenso error. Esta vez, al menos, ha salido a favor, pero no deja de ser un peligroso, muy peligroso, precedente. Judicializar cualquier decisión legislativa tiene el inmenso riesgo de que la aplicación de las iniciativas de gobierno va a recaer en el criterio, muchas veces ideológico, de los jueces. Y así, puede suceder que lo que hoy es un dictamen favorable a una parte se torne en desfavorable en otra ocasión de acuerdo a la particular ideología de cada juez. ¿Qué sucedería si, dentro de unos años y con otro gobierno de otro color en la CAM, una iniciativa dirigida a cualquier aspecto de la Sanidad Pública es recurrida ante los tribunales, y es aceptada por cualquier juez cuya ideología no coincida con la del partido gobernante?, ¿y si esa iniciativa, buena o mala, es “suspendida cautelarmente” por tiempo indefinido? ¿Estaremos dispuestos a aceptar esas nuevas reglas de juego?

Pero, con independencia del incierto nuevo horizonte que se abre tras esta decisión, lo que no debe olvidarse es que, quitando la batalla judicial, poco más se ha hecho por arreglar los tremendos problemas que asolan nuestra Sanidad Pública. Ni autocrítica, ni análisis de las fortalezas, pero también de las debilidades, ni ideas ni proyectos para un cambio que los médicos (y todo el sistema) necesitamos. Desgraciadamente, ha sido un año perdido en este aspecto. Y las pocas iniciativas sensatas que se han propuesto, y no precisamente las del afortunadamente olvidado “Colectivo de los 600 Jefes”, han sido muchas veces despectivamente tachadas de “colaboracionistas” con el gobierno de la CAM sin siquiera haber tenido una mínima consideración o debate.

Por todo ello, hay que felicitar encarecidamente la iniciativa de las Tertulias Sanitarias que hoy comienza. Esta iniciativa representa un soplo de aire fresco, un foro donde poder discutir e intercambiar opiniones y proyectos para el cambio, y donde lo que prime sea la opinión de los más interesados en que el sistema continúe siendo eficaz. Personalmente, he discutido muchas veces con compañeros de AFEM, y hemos divergido en otras tantas ocasiones, aunque también hemos tenido puntos de encuentro. Pese a ello, o gracias a ello, considero que AFEM está mucho más legitimada para plantear cambios en el modelo de Sanidad Pública que lo que puedan estar cualquiera de los sindicatos, aunque lleven en su nombre la palabra “médico”, o de los partidos políticos, cuyas actuaciones han estado, generalmente, más próximas a la defensa de sus propios y particulares intereses que a la mejora de la Sanidad Pública. Y por todo ello, me siento enormemente honrado de la invitación que la Dra. Mónica García (@Monicamox1) me hizo hace unos días para participar en estas Tertulias. Lo considero realmente un honor y un claro ejemplo de la amplitud de miras y búsqueda de la diversidad de ideas y planteamientos que los organizadores desean para las Tertulias Sanitarias. Estoy convencido de que es éste un camino que tenemos la obligación de explorar y que los médicos debemos apoyar este tipo de iniciativas y procurar que este “brote verde” se consolide y nos permita, de verdad, empezar a hacer el cambio en la Sanidad Pública que tanto necesitamos.

«El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños»

Eleanor Roosevelt (1884-1962), defensora de los derechos sociales, diplomática y escritora estadounidense

Profesionalización, que bonito nombre tu tienes…

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“Profesionalización”

Hoy en día se ha convertido en una exigencia para el desempeño de casi cualquier labor. Y no sólo una exigencia, sino más bien un requisito imprescindible para poder acceder a determinados puestos. Esta exigencia se vuelve aún más imperiosa cuando se refiere a los empleados públicos. Y quizás no este exenta de razón, y surja coma contraposición a la más que habitual práctica de otorgar cargos de responsabilidad en función, muchas veces, de filias y fobias ideológicas antes que en los méritos profesionales acumulados.

Probablemente, es la Sanidad Pública donde con mayor fuerza se alzan las voces que claman por una vuelta a la profesionalización de los gestores encargados de dirigirla. Cada vez con mayor frecuencia, somos conscientes del abuso ideológico que se ha producido entre los gestores de nuestra Sanidad Pública, donde los altos cargos se han repartido antes por criterios ideológicos que por conocimiento, experiencia y habilidades para el desempeño de la función encomendada. Se han dado situaciones que rozan el esperpento, como el caso de un gran hospital público donde fue “colocado” como Director Gerente un subsecretario de Estado que se quedó sin escaño al perder su partido las elecciones. Poco duró, apenas unos meses, saliendo hacia una empresa totalmente alejada del ámbito médico en cuanto tuvo ocasión. Y como este, muchos más ejemplos…Y esto es una realidad que pasa, desgraciadamente, en todos lados, con independencia del color del gobernante.

La profesionalización, junto con la recuperación de la meritocracia y la laboralización del personal como medio de despolitizar y desfuncionarizar la Sanidad Pública, deben de ser los pilares sobre los que se apoye el cambio que tanto necesita nuestro sistema. Esto no es, aunque pudiera parecerlo, algo novedoso, y ya se planteaba en documentos tan lejanos como el Informe Abril o, más recientemente, en los hechos públicos por asociaciones como SEDISA o AES

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¿Pero, a qué nos referimos cuando exigimos profesionalización? Un buen profesional es aquel que posee la formación, experiencia, capacidad y aptitudes necesarias y que conforman, todas ellas, su habilidad profesional, y que a través de ellas es capaz de lograr resultados de sus colaboradores y personal bajo su cargo, en condiciones de eficiencia y generando satisfacción y reconocimiento por ello. Un buen profesional debe saber gestionar no sólo los aspectos económicos y estructurales de su negociado, sino también el capital humano a su cargo. Debe saber apreciar los méritos y defectos del mismo, sabiendo reconocer el trabajo bien hecho pero también detectando y solucionando bolsas de ineficiencia, y debe también apostar por la creatividad e innovación, por la adaptacióń al cambio con visióń de futuro que le permita ejercer el liderazgo de equipos humanos.

Y, sin embargo, cuando se exige profesionalización en los gestores de la Sanidad Pública, parece haber un cierto interés en limitarla tan sólo a las gerencias y direcciones médicas olvidando, quizás interesadamente, la exigencia de profesionalización de otros cargos intermedios. A nadie se le oculta que las mismas razones que hay para reclamar la profesionalización de gerencias y direcciones médicas las hay para exigírsela a los cargos intermedios, tanto Jefes de Departamento/Servicio/Unidad como Jefes Clínicos y de Sección. Todos los que llevamos un tiempo trabajando en la Sanidad Pública conocemos bien casos de excelentes Jefes que han conseguido que sus Servicios tengan un envidiable desarrollo científico, asistencial, docente y humano, y en los que es más un premio formar parte del mismo. Pero, desgraciadamente, también casos de nefastos Jefes de Servicio que, bien por dejación y ausencia física o intelectual, bien por desidia o incapacidad manifiesta, han convertido sus Servicios en un erial del cual se intenta huir a la mínima oportunidad. Muchas veces, la razón última de estos errores radica en nombrar Jefes a extraordinarios médicos clínicos, pero sin interés ni capacidad alguna para la gestión, por el mero hecho de ser esta la única manera de reconocer sus méritos, constituyendo el mejor ejemplo del Principio de Peter: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse”. En el modelo actual es extraordinariamente raro que un Jefe, por muy mal que gestione su Servicio, sea sustituido antes de alcanzar la edad legal de jubilación (y en algunos casos, incluso más tarde…). ¿Estamos contentos con esta manera de trabajar?

Y es que la profesionalización, exigible y deseable también para Jefes de Servicio/Sección, debe de ir siempre pareja a un concepto, del cual algunos intentan huir como de la peste, como es la Responsabilidad Profesional, entendida como una condición fundamental para el ejercicio de cualquier actividad para la que se ha sido capacitado. El concepto de responsabilidad profesional entraña la obligación de reparar y satisfacer las consecuencias de los actos, omisiones y errores voluntarios e involuntarios incluso, dentro de ciertos límites, cometidos y/o permitidos en el ejercicio de la profesión. La deseable profesionalización que muchos médicos demandamos debe conllevar indefectiblemente esta asunción de responsabilidades. A los gestores, responsables o Jefes, se les debe escuchar en sus demandas e intentar atender sus necesidades y las de sus Servicios, pero también se les deben exigir que rindan cuentas del trabajo realizado y que asuman su responsabilidad en la marcha de su Servicio. Y si fracasan en cualquiera de los aspectos a su cargo, por dejación o incapacidad, deben poder ser relevados de sus funciones y sustituidos por otro. ¿Estamos preparados para hacerlo?

La profesionalización, necesaria en las Jefaturas Clínicas, implicaría cambiar por completo un sistema tan caduco y rígido como el actual, basado principalmente en un modelo gerontocrático y burocrático, por otro más flexible y real, cimentado en la meritocracia como uno de sus pilares fundamentales. Cambiar esas Jefaturas, perpetuas como condenas con independencia de la habilidad con que se ejerzan, por un modelo basado en la dirección por proyectos, con una duración limitada, y a la que cualquiera con ganas, ilusión y capacidad pudiera acceder, y sin que la cantidad de años empleado en el sistema sea el patrón-oro, parece una alternativa mucho más atractiva que la actual. Que lideren los Servicios los que mejor sepan hacerlo, con independencia de su edad o experiencias previas, es algo que debiéramos exigir cuando reclamamos “profesionalización” en la Sanidad Pública. ¿Estamos dispuestos al cambio?

«El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización»
Victor Hugo, poeta, dramaturgo y escritor francés (1802-1885)

Algunas reflexiones (incómodas) sobre #Gamonal…

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Mucho se ha escrito en los últimos días sobre los recientes sucesos acontecidos en el barrio de Gamonal en Burgos, tanto para ensalzar la actitud de unos vecinos que se oponen a los planes de su ayuntamiento como para denunciar el comportamiento ciertamente violento en varias de estas protestas. De forma resumida, la protesta vecinal se materializa en contra de un proyecto urbanístico que contempla la construcción de una zona peatonal y un aparcamiento subterráneo en una d las principales avenidas de la ciudad. Las razones de la protesta no aparecen, pese a la algarabía organizada, demasiado claros. Por un lado, se ha esgrimido que el coste de la obra (entre 8,5 y 18 millones de euros, según la fuente consultada) no se justifica en absoluto en un contexto de crisis como el actual y que choca frontalmente con las necesidades de la población burgalesa. Otros, sin embargo, argumentan que el principal motivo de discrepancia es que la obra ha asido otorgada a un empresario muy próximo al Partido Popular, que, por otra parte, detenta la alcaldía de Burgos.

Con independencia de los motivos que han conducido a esta situación y de la opinión que estos hechos nos puedan generar, la coherencia de algunos aspectos merece ser considerada desde un punto de vista algo diferente.

  • La paralización de una obra adjudicada puede suponer, o ha supuesto ya, la pérdida de empleo para muchos trabajadores que estaban, o iban a estar, empleados en la misma. Quizás desde el punto de vista de aquellos que se oponen al proyecto, éste sea un mal menor e incluso necesario. O, directamente, ni siquiera merezca ser tenido en cuenta. Pero el hecho real es que está ahí. Y en una situación económica en la que la creación de empleo es vital para que muchas familias puedan salir adelante, quizá habría que haberlo tenido también en cuenta.
  • Por otra parte, llama la atención, por contradictoria, la reacción de muchos alegando que en estos momentos de crisis, no hay justificación alguna para gastar dinero público en actuaciones que no sean estrictamente necesarias para mejorar la situación de tantos ciudadanos golpeados por las circunstancias en que vivimos. Nada que objetar a ello. Ahora bien, es llamativa la diferencia de criterio que se empleó cuando hace unos meses el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Valencia decidió cerrar el canal de radiotelevisión de titularidad pública. En ese momento, muchos de los que hoy defienden a capa y espada le paralización de la obra de Gamonal, se manifestaron, a veces también de forma ciertamente virulenta, contra el cierre de Canal 9, alegando la situación de desempleo en que quedarían muchos de sus trabajadores. Y lo que ello iba a suponer para sus familias y ellos mismos. Debe de ser que la construcción de un aparcamiento y la mejora y acondicionamiento de una avenida no tienen ningún beneficio para la sociedad mientras que la emisión den programas y contenidos en una televisión pública es fundamental para el desarrollo del individuo y de la sociedad. Lo cual, y visto el gusto por el adoctrinamiento y loa del poder de todas nuestras diversas y variopintas televisiones es, al menos, discutible.
  • Ítem más, otro de los motivos esgrimidos es el enriquecimiento que esta infraestructura traerá a un tercero, con independencia de los beneficios que pueda generar a la ciudad. De nuevo, y en contraposición al cierre de Canal 9, parece que es inaceptable que un empresario se lucre por la construcción de un aparcamiento pero no que lo haga el directivo de una de tantas productoras de televisión que le venden sus productos (algunos, de ínfima calidad, todo hay que decirlo) a los diferentes canales de titularidad pública. ¿Tendrán algo que ver las filias y fobias políticas de unos y otros en ello o será mera casualidad?
  • ¿Y qué decir de la tradicional envidia que asalta el español cuando visita una localidad diferente de la suya, más aún si es en otro país? Esa admiración sin límites ante las infraestructuras, grandes parques y avenidas de ciudades como París, Berlín o Bruselas despiertan, inmediatamente, la comparación, siempre perjudicial, con la propia ciudad. ¿Acaso creemos que todas esas infraestructuras que tan cómoda hacen la vida en esas ciudades los ojos del visitante se han realizado, muchas de ellas décadas o siglos atrás, con plena satisfacción y sin ninguna molestia para los vecinos? Cualquiera de los enamorados de las grandes avenidas y bulevares de París puede refrescarse con las peripecias del Barón Haussman y la acogida que, inicialmente, tuvieron sus planes…
  • Y, finalmente, ¿dónde ha quedado la vieja reivindicación vecinal de recuperar la ciudad para los vecinos? Este, que antiguamente era un motivo tradicionalmente esgrimido para intentar limitar, en la medida de lo posible, la circulación de vehículos por las ciudades, que buscaba implantar la bicicleta como un medio de transporte “más ecológico, menos contaminante y, en definitiva, más humano”, que buscaba ampliar los espacios para la convivencia y disfrute de los ciudadanos, abogando por más aceras y menos carreteras, más espacios verdes, más posibilidades de vivir la ciudad y no sólo en la ciudad… Parece que todo eso, ahora, ya no tiene importancia. ¿Por qué?

«Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del  prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio»

Henry Ford, fundador de Ford Motor Company (1863-947)

Top 15 de la Oncología Radioterápica en España en 2013

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Ahora que llegamos al final del 2013, toca hacer balance y resumen de lo hecho este año. Y, como sucede en otros ámbitos, también es un buen momento para repasar que ha aportaciones ha hecho la Oncología Radioterápica española al tratamiento del cáncer.

Revisar todo tipo de publicaciones en revistas, libros o similares, ponencias y comunicaciones en cursos, jornadas, seminarios o reuniones, está más allá de la intención de esta entrada, y tan sólo se pretende reflejar el impacto que los oncólogos radioterápicos españoles hemos tenido este último año en la literatura científica más reconocida. Por tanto, esta revisión se ha limitado a las publicaciones incluidas en una base de datos de reconocido prestigio como PubMed, y a las revistas indexadas en la misma. Además, esta alternativa permite hacer también una visión comparativa con los países de nuestro entornó.

En este pasado 2013 los Oncólogos Radioterápicos españoles cuentan con un total de 44 referencias en PubMed entre artículos originales, artículos de revisión y cartas al editor. El listado completo puede pinchando sobre este enlace: PubMed_España_2013

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Aunque el número de publicaciones está cercano a la media europea, como puede verse en la figura, aún estamos muy lejos del nivel científico alcanzado por aquellos países a los que pretendemos asemejarnos. Las causas de esta enorme diferencia son fáciles de intuir. “Investigar en España es llorar”, decía Don Santiago Ramón y Cajal, y no sin razón. La investigación, tanto básica como clínica, ha sido tradicionalmente despreciada en España, tanto en el sistema público como en la asistencia privada. Y de esos polvos, estos lodos. Y esto es un aspecto que debemos tratar de mejorar.

El grueso de publicaciones se ha basado en los resultados de la investigación clínica y sólo un 7% hacen referencia a trabajos de investigación básica en laboratorio. Las áreas de interés de los oncólogos españoles a la hora de publicar sus resultados se centra, mayoritariamente, en los tumores de cabeza y cuello (23%) seguidos del cáncer de próstata (9%) y del cáncer de mama (7%).

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Las siguientes 15 publicaciones son las que, a mi juicio, mayor impacto han tenido este 2013. Obviamente, es una apreciación subjetiva y alguien podrá echar en falta algún artículo concreto o cuestionar la gradación establecida, pero la mayoría de los artículos mencionados merecen estarlo y son un fiel reflejo de la actividad científica de la Oncología Radioterápica en España.

Top 15 de la Oncología Radioterápica en España en 2013:

  1. Rodríguez N, Sanz X, Dengra J, Foro P, Membrive I, Reig A, Quera J, Fernández-Velilla E, Pera O, Lio J, Lozano J, Algara M.Five-year outcomes, cosmesis, and toxicity with 3-dimensional conformal external beam radiation therapy to deliver accelerated partial breast irradiation.Int J Radiat Oncol Biol Phys. 2013 Dec 1;87(5):1051-7. doi: 10.1016/j.ijrobp.2013.08.046. Este excelente trabajo recoge los resultados de un estudio que compara la eficacia, toxicidad y estética del tratamiento conservador de la mama comparando la irradiación parcial acelerada (IPM) frente a la irradiación de toda la mama (RTM) utilizando radioterapia externa. Este estudio refleja perfectamente como no hace falta disponer de los ultimísimos avances y tecnología para realizar un magnífico trabajo. Tan solo es necesario un buen diseño, adecuado y adaptado a las necesidades, y un excelente desarrollo.
  2. Martínez-Monge R, Cambeiro M, Rodríguez-Ruiz ME, Ramos LI, San-Julián M, Alcalde J, Jurado M. A proposal for the stratification of the risk of locoregional failure after surgical resection, perioperative high dose rate brachytherapy, and external beam irradiation: The University of Navarre predictive model. Brachytherapy. 2013 Nov 30. doi:pii: S1538-4721(13)00388-7. 10.1016/j.brachy.2013.11.001. El objetivo de los autores de este interesante trabajo es desarrollar un modelo de predicción clínica de fracaso locorregional después de la resección quirúrgica completa seguida de braquiterapia perioperatoria de alta tasa de dosis y radioterapia externa en pacientes con tumores de distinta localización. Gracias a la enorme experiencia de los autores en el campo de la braquiterapia, se consigue generar un modelo predictivo de cuatro niveles que parece ser válido para un número de diferentes tumores comunes y entornos clínicos.
  3. Lara PC, López-Peñalver JJ, Farias VD, Ruiz-Ruiz MC, Oliver FJ, Ruiz de Almodóvar JM. Direct and bystander radiation effects: A biophysical model and clinical perspectives. Cancer Lett. 2013 Sep 14. doi:pii: S0304-3835(13)00659-9. 10.1016/j.canlet.2013.09.006. Los autores hacen una elegante revisión de dos aspectos de sumo interés acerca del as bases de actuación de la radioterapia. Es indudable que la radioterapia, como tratamiento selectivo que es, tiene un efecto fundamentalmente local, allí donde se administra. Sin embargo, cada vez cobra mayor interés el estudio de los efectos que distancia del área irradiada tiene una dosis de radioterapia, el llamado efecto abscopal. Este efecto, que ahora empieza a comprenderse en mayor profundidad, jugará sin duda un papel relevante en la radioterapia del futuro.
  4. Tovar I, Expósito J, Jaén J, Alonso E. Underuse of radiotherapy in lung cancer has negative consequences for patients.J Thorac Oncol. 2013 Jan;8(1):62-7. doi: 10.1097/JTO.0b013e3182745640. La radioterapia ha demostrado ser un tratamiento eficaz cuando se utiliza solo o con otras terapias en el cáncer de pulmón. Sin embargo, la infrautilización de la radioterapia no es infrecuente. El objetivo de esta investigación fue evaluar el uso de la radioterapia como tratamiento inicial para el cáncer de pulmón en una región del sur de Europa. Los resultados de este estudio nos ponen frente a una realidad que no es en absoluto agradable para la oncología española. La infrautilización de la radioterapia para el tratamiento del cáncer de pulmón, tal y como se refleja en el análisis, debería ser motivo de reflexión inmediata. De acuerdo con la literatura, el aumento de supervivencia atribuible a la utilización de la radioterapia en pacientes con diagnóstico de cáncer de pulmón no microcítico varía desde 1,8 hasta 14,1 meses. La infrautilización de la radioterapia en la región estudiada correspondería a una pérdida de más de 3.000 meses en el tiempo de supervivencia.
  5. Kirisits C, Rivard MJ, Baltas D, Ballester F, De Brabandere M, van der Laarse R, Niatsetski Y, Papagiannis P, Hellebust TP, Perez-Calatayud J, Tanderup K, Venselaar JL, Siebert FA. Review of clinical brachytherapy uncertainties: Analysis guidelines of GEC-ESTRO and the AAPM. Radiother Oncol. 2013 Nov 30. pii: S0167-8140(13)00563-X. Doi: 10.1016/j.radonc.2013.11.002. Una reducción sustancial de las incertidumbres en la braquiterapia clínica debe dar lugar a un mejor resultado en términos de aumento del control local y efectos secundarios reducidos. Este estudio reflefja el esfuerzo realizado por el grupo de trabajo de ESTRO (European SocieTy for Radiotherapy and Oncology) BRAPHYQS (Brachytherapy Physics Quality Assurances System) para identificar, agrupar, y cuantificar los tipos de incertidumbres y su importancia relativa.
  6. Macias VA, Blanco ML, Perez-Romasanta LA. Initial experience with stereotactic body radiation therapy for localized prostate cancer using helical tomotherapy. Clin Transl Oncol. 2013 Aug 9. En este estudio prospectivo los autores pretenden evaluar la aparición y grado de toxicidad urinaria en pacientes con adenocarcinoma de próstata tratados con radioterapia estereotáctica extracraneal (SBRT) empleando una técnica de tomoterapia helicoidal. El enorme interés de este estudio radica en abordar un concepto de tanto impacto como es la posibilidad de reducir el tiempo necesario para el tratamiento de uno de los tumores más prevalentes, con la consiguiente mejora en la calidad de vida de los pacientes y contribuyendo a la optimización de los recursos disponibles.
  7. Martínez Carrillo M, Tovar Martín I, Martínez Lara I, Ruiz de Almodóvar Rivera JM, Del Moral Ávila R. Selective use of postoperative neck radiotherapy in oral cavity and oropharynx cancer: a prospective clinical study. Radiat Oncol. 2013 Apr 28;8:103. doi: 10.1186/1748-717X-8-103. En la radioterapia postoperatoria del cáncer de cabeza y cuello, el volumen de irradiación de las áreas ganglionares suele ser el misma que la extensión de la disección previa. Los autores idearon un protocolo de irradiación selectiva según el riesgo estimado para cada uno de los niveles disecados. La irradiación electiva de las áreas del cuello de acuerdo a los criterios de riesgo establecidos en el protocolo se asoció con un patrón de recidivas locales similar al observada después de la irradiación del estándar de todas las áreas ganglionares del cuello pero con una reducción significativa en el volumen de irradiación y en la toxicidad secundaria.
  8. Guinot JL, Arribas L, Tortajada MI, Crispín V, Carrascosa M, Santos M, Mut A, Vendrell JB, Pesudo C, Chust ML.From low-dose-rate to high-dose-rate brachytherapy in lip carcinoma: Equivalent results but fewer complications.Brachytherapy. 2013 Nov-Dec;12(6):528-34. doi: 10.1016/j.brachy.2013.05.007. Este estudio refuerza el papel, algo olvidado hoy en día, de la braquiterapia como tratamiento curativo del carcinoma epidermooide de labio. Los autores comparan, retrospectivamente, la braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR) frente a la braquiterapia con dosis baja tasa (LDR) en pacientes con carcinoma epidermoide de labio T1-T4. Tanto la braquiterapia con LDR como con HDR es eficaz en el control local y la supervivencia de pacientes con carcinomas epidermoides de labio, pero la braquiterapia HDR se asocia con una menor incidencia de complicaciones en el seguimiento.
  9. Cacicedo J, Casquero F, del Hoyo O, Gomez-Iturriaga A, Martinez-Indart L, Lopez JL, Bilbao P.Definitive radiotherapy for T1 glottic squamous cell carcinoma: a 15-year Cruces University Hospital experience.Clin Transl Oncol. 2013 Nov;15(11):925-31. doi: 10.1007/s12094-013-1025-1. Este trabajo muestra la experiencia del Hospital de Cruces (Bilbao) en el tratamiento con radioterapia exclusiva del carcinoma glótico T1 N0. Los resultados de la serie analizada demuestran que la radioterapia como tratamiento único ofrece una alta probabilidad de control local y una tasa de supervivencia excelente en casos seleccionados de tumores malignos de cuerdas vocales.
  10. Cerezo L, López C, de la Torre A, Suárez D, Hervás A, Ruiz A, Ballestín C, Martín M, Sandoval P. Incidence of human papillomavirus-related oropharyngeal cancer and outcomes after chemoradiation in a population of heavy smokers. Head Neck. 2013 Apr 25. doi: 10.1002/hed.23366. La incidencia carcinomas orofaríngeos relacionados con el virus del papiloma humano (VPH) está aumentando en todo el mundo. El propósito de este estudio fue analizar la incidencia en nuestro país, y determinar la influencia del estado de infección por VPH en la supervivencia entre una población con tumores de orofaringe y extremadamente fumadora. La incidencia de VPH se analizó en 102 pacientes con tumores en estadio II-IV tratados con radioquimioterapia. La incidencia de carcinomas orofaríngeos relacionados con el VPH en España es similar a la reportada en otros países europeos. En esta muestra de los grandes fumadores, se observó una tendencia no significativa para mejorar los resultados en pacientes que eran VPH postivos.
  11. Cacicedo J, Navarro A, Alongi F, Gómez de Iturriaga A, Del Hoyo O, Boveda E, Casquero F, Perez JF, Bilbao P. The role of re-irradiation of secondary and recurrent head and neck carcinomas. Is it a potentially curative treatment? A practical approach. Cancer Treat Rev. 2014 Feb;40(1):178-89. doi: 10.1016/j.ctrv.2013.08.002. La recidiva locorregional continúa siendo un problema de primera magnitud en el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello a pesar de los avances terapéuticos, incluyendo el fraccionamiento alterado y la adición de la quimioterapia a la radiación. De hecho, los tumores primarios recurrentes y segundo que ocurren en la zona previamente irradiado son reto clínico común. El propósito de esta revisión es evaluar los principales problemas en el ámbito de una reirradiación con respecto a la evidencia disponible en la actualidad. Los autores revisan y discuten tanto las nuevas estrategias de tratamiento como los criterios para definir los candidatos ideales para someterse a una reirradiación con el objetivo de describir un enfoque práctico para estos pacientes.
  12. Sabater S, Sevillano MM, Andres I, Berenguer R, Machin-Hamalainen S, Müller K, Arenas M. Reduction of rectal doses by removal of gas in the rectum during vaginal cuff brachytherapy.Strahlenther Onkol. 2013 Nov;189(11):951-6. doi: 10.1007/s00066-013-0427-x. El objetivo de este trabajo fue evaluar si la reducción de volumen en relación con la eliminación del gas en el recto podría traducirse en menores dosis a órganos de riesgo durante la braquiterapia de la cúpula vaginal. Los resultados demostraron que el volumen de recto irradiado se redujo significativamente después de la eliminación de gases. Tal disminución de volumen representó una reducción significativa en todos los parámetros analizados en los histogramas dosis-volumen (DVH) rectales. La conclusión de los autores es que la eliminación de bolsas de gas es una maniobra simple y de bajo costo que disminuye los parámetros de dosis rectal en la braquiterapia endovaginal.
  13. Henríquez-Hernández LA, Valenciano A, Foro-Arnalot P, Alvarez-Cubero MJ, Cozar JM, Suárez-Novo JF, Castells-Esteve M, Ayala-Gil A, Fernández-Gonzalo P, Ferrer M, Guedea F, Sancho-Pardo G, Craven-Bartle J, Ortiz-Gordillo MJ, Cabrera-Roldán P, Herrera-Ramos E, Lara PC. Polymorphisms in DNA-repair genes in a cohort of prostate cancer patients from different areas in Spain: heterogeneity between populations as a confounding factor in association studies. PLoS One. 2013 Jul 23;8(7):e69735. doi: 10.1371/journal.pone.0069735. Las diferencias en la distribución de los genotipos entre individuos del mismo origen étnico constituyen un factor importante confusión comúnmente infravalorado en estudios de asociación en radiogenomica. Los autores analizaron y compararon las frecuencias genotípicas y alélicas, así como los análisis de haplotipos, entre muestras de pacientes con cáncer de próstata procedentes de diferentes poblaciones españolas. Los autores observaron que la distribución de los genotipos de 4 de cada 10 SNPs fue estadísticamente diferente entre las poblaciones estudiadas, mostrando las mayores diferencias entre Andalucía y Cataluña.
  14. Calvo FA, Sole CV, Cambeiro M, Montero A, Polo A, Gonzalez C, Cuervo M, San Julian M, Garcia-Sabrido JL, Martinez-Monge R. Prognostic value of external beam radiation therapy in patients treated with surgical resection and intraoperative electron beam radiation therapy for locally recurrent soft tissue sarcoma: a multicentric long-term outcome analysis. Int J Radiat Oncol Biol Phys. 2014 Jan 1;88(1):143-50. doi: 10.1016/j.ijrobp.2013.10.021. Este trabajo muestra los resultados obtenidos cuando centros con experiencia suficiente en una técnica de de tratamiento determinada aúnan sus esfuerzos para poder obtener resultados con el suficiente peso como para establecer una alternativa terapéutica. En este caso, los autores recogen la experiencia de 3 grandes hospitales (H. U. Gregorio Marañón de Madrid, Clínica Universitaria de Navarra y H. U. Ramón y Cajal de Madrid) en el empleo de la radioterapia intraoperatoria como parte del tratamiento multidisciplinar de las recidivas locales de los sarcomas de partes blandas

Y, finalmente, un artículo que, aunque no incluido aún en PubMed, es, probablemente, de los más interesantes que han publicado los Oncológos Radioterápicos españoles en 2013. Este trabajo se adentra en un terreno que para muchos es ignoto pero que no es el futuro, sino ya un presente que afecta a la Oncología Radioterápica, opero también a todas las áreas de la Medicina y, probablemente, de la sociedad actual, como son las tecnologías de la información y la comunicación (TICs). Estas TICs comprenden el conjunto de recursos, procedimientos y técnicas usadas en el procesamiento, almacenamiento y transmisión de información, haciendo referencia cada vez más al empleo de dispositivos muy distintos a lo que tradicionalmente se entiende por ordenador, por ejemplo, con un teléfono móvil o una tableta digital, con capacidad de operar en red mediante. Y este artículo enseña el camino que debe seguir la Oncología Radioterápica para adoptar estas nuevas vías de comunicación y trabajo.

15. Gomez-Iturriaga A, Bilbao P, Casquero F, Cacicedo J, Crook J. Smartphones and  tablets: Reshaping radiation oncologists’ lives, Reports of Practical Oncology & Radiotherapy, Volume 17, Issue 5, September–October 2012, Pages 276-280 La práctica de la Oncología Radioterápica ha sido siempre una disciplina que se apoya en el empleo de los últimos avances en tecnología. Los smartphones y tablets son dispositivos de mano siempre conectados a una fuente de información y capaz de proporcionar actualizaciones instantáneas, que permiten a los médicos acceder a la información más actualizada y proporcionar apoyo a las decisiones en el punto de atención. La proliferación y generalización en el uso diario de estos dispositivos motivó que los autores hagan un revisión muy completa de la utilidad de los mismos para la práctica diaria de la oncología radioterápica.

«Por lo menos una vez al año todo el mundo es un genio»
Georg Christoph Lichtenberg, científico y escritor alemán, 1742-1799

«No perdemos la manía de tener esperanza…» Germán Coppini (1961-2013)

ALIEN DIVINO

La gente continúa
luchando en la vida,
la gente se viste
mas por dentro envolvemos
el alma en un traje a medida.
La gente persiste
en tener alegría,
la gente asegura
que mañana será
finalmente su gran día.

No perdemos la manía
de tener esperanza.
Que el dios de nuestra infancia
nos venga a enseñar
otro lugar más allá.

No da para más,
no da para más,
que aparezca un alien divino
y nos haga soñar.

Propuestas para la reforma de la Sanidad Pública: algo se mueve…

AES1Después de más de un año de conflicto, por fin parece que empiezan a plantearse alternativas reales para la reforma de nuestra maltrecha Sanidad Pública. Lo que era una exigencia, casi una súplica, se empieza a materializar. Es cierto que quizá no es aún la propuesta definitiva que permita el sustancial cambio que muchos venimos demandando desde hace tiempo, pero es, al menos, un primer punto de partida sobre el que desarrollar estrategias de reforma. En estos días se  empezado a publicar en la web de la Asociación de Economía de la Salud (AES, www.aes.es)  en forma de capítulos, las conclusiones del documento “Sistema Nacional de Salud: diagnóstico y propuestas de avance” que plantea 166 reformas para la mejora del sistema público de salud.

Este documento ha sido elaborado por un grupo de expertos en Salud Pública procedentes de distintos ámbitos y recoge las propuestas de actuación que, a su juicio, debieran llevarse para garantizar la sostenibilidad y el desarrollo futuro de nuestra Sanidad Pública. Aún con los reparos que quieran ponerse a dicha asociación, y a varios de los autores que desprenden un desagradable olor político, el hecho en sí es que constituye la primera propuesta mínimamente sería que se hace de manera profesional para buscar un cambio sustancial en la Sanidad Pública desde el Informe Abril de 1991. Se podrá coincidir o discrepar con algunas o muchas de las ideas propuestas, pero que lejos quedan de las, por decirlo de manera elegante, peculiares medidas propuestas por el autodenominado «colectivo de los 600 Jefes de Servicio» y que afortunadamente para todos perdió cualquier visibilidad.

Las medidas propuestas en este documento, y aún sin conocer en profundidad la totalidad del mismo dado que sólo ha sido publicado el resumen general y el primer capítulo, abundan en las ideas de autocrítica como punto de partida, necesidad de una profesionalización de la gestión y reivindicación de la meritocracia como patrón para la evaluación de la actividad y la gestión de los recursos humanos.

El documento de propuestas comienza reconociendo la existencia de “bolsas de ineficiencia” dentro de la Sanidad Pública. Aún sin definir en profundidad, es una de las primeras muestras públicas de autocrítica, algo que se llevaba mucho tiempo echando en falta…

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Y continúa insistiendo en la necesidad de un cambio, de una reforma del sistema si queremos que realmente mantenga unos elevados niveles de calidad en la atención. Es necesario cambiar, pero manteniendo lo bueno y apoyándose en las fortalezas del sistema, que existen, pero sin que ello ciegue la necesidad de avanzar en las reformas:

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Claramente, el documento presentado por AES hace una decidida apuesta por dos conceptos que muchos venimos demandando desde hace tiempo y que son prácticamente inexistentes en la actualidad: meritocracia y profesionalización. No podría entenderse ninguna reforma de la Sanidad Pública que no se apoyara en un desempeño profesional de la gestión a todos los niveles, no sólo en lo que respecta a las gerencias y direcciones médicas, sino también a la gestión de los servicios clínicos. Además, la meritocracia debe de ser el “patrón oro” sobre el que fundamentar en gran medida las relaciones de los profesionales con el sistema:

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Entre las propuestas concretas apuntadas en el resumen del documento, y que serán desarrolladas en profundidad en los distintos capítulos de los que consta, se vuelve a insistir de manera explícita en las ideas de meritocracia y profesionalización y se plantea algo que, aunque obvio y evidente, no deja de ser revolucionario en el actual statu quo burocrático y gerontocrático como es que la antigüedad en el puesto de trabajo no sea el patrón de referencia al ahora de configurar y reestructurar las plantillas. Del mismo modo, se plantea, ahora sí, la posibilidad de una retribución variable en función del rendimiento:

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Por otro lado, los autores no muestran prejuicios al hablar de aspectos que levantan ampollas cuando se mencionan, como son las medidas de copago, la posibilidad de valorar la colaboración público-privada en la Sanidad Pública o la redefinición de la Cartera de Servicios y el concepto de “todo para todos y gratis”:

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En definitiva, y aunque de manera muy incipiente, somos muchos los que vemos en estas propuestas el inicio de una esperanza de cambio. Y aunque hace falta conocer en profundidad el documento y todas las soluciones que plantea, y aunque se podrá coincidir con unas o discrepar de otras, esta apuesta supone un soplo de aire fresco para afrontar, de manera sensata, el problema de la supervivencia de la Sanidad Pública. Y por primera vez, alejado de los maniqueísmos que son norma en cuanto se sugiere cualquier alternativa original y valiente. Las propuestas hechas por AES, al igual que las planteadas anteriormente desde SEDISA, pueden ser acertadas o erradas, apropiadas o no, pero al fin y a la postre son propuestas de reforma que deberíamos, al menos, tomarnos la molestia de analizar en profundidad. Porque son este tipo de alternativas las que necesitamos para reformar la Sanidad Pública si no queremos que otros nos hagan la reforma…

«No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos»

Albert Einstein, físico (1879-1955)

 

Medicina de Urgencias y Emergencias: ese oscuro objeto de deseo…

Urgencias, ¡ya!

En estos momentos en los que se debate sobre la más que necesaria reforma del sistema público de salud, y sobre el rumbo que este cambio debe tomar, un hecho de enorme importancia esta pasando casi desapercibido. La propuesta para la creación de la especialidad clínica propia de Urgencias y Emergencias, una exigencia necesaria de nuestro sistema de salud, está sobre la mesa de la Ministra de Sanidad. Pocas dudas pueden existir acerca de la creación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias. En un reciente artículo publicado en la revista European Journal of Emergency Medicine, el Dr. González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), el Dr. Miró, editor de la revista Emergencias, y el Dr. Graham, editor del European Journal of Emergency Medicine exponen, de una manera extraordinariamente clara, concisa y entendible para cualquiera, el por qué de la necesidad que la medicina española tiene de una especialidad de Urgencias y Emergencias, así como los problemas a los que se enfrentan para lograrlo. Los autores de este artículo constatan una serie de realidades, no por muy conocidas menos contundentes. Por un lado, evidencian el aumento del uso de los Servicios de Urgencias y Sistemas Médicos de Emergencias por ciudadanos que consideran la atención médica dispensada por los mismos como uno de los pilares del sistema de salud pública, así como los altos niveles de satisfacción con los servicios prestados, siendo la Medicina de Urgencias y Emergencias considerada, repetidamente, entre las mejores especialidades médicas. Por otro lado, recuerdan el gran número de profesionales dedicado exclusivamente a la prestación de este servicio que, en la actualidad, supera los 15.000 médicos (de los cuales, más de la mitad son socios de SEMES). En este sentido, es elogiable la labor que está desarrollando la SEMES que se ha posicionado siempre a favor de la creación de una especialidad de Urgencias y Emergencias, por estimar que es la forma mas apropiada de que en un Estado moderno se garantice, a este nivel asistencial, una atención de calidad prestada por profesionales que puedan dar una respuesta inicial a cualquier quebrantamiento brusco de la salud.

Después de leer su alegato, cuesta entender que cualquier médico en España, de cualquier especialidad, pueda albergar dudas acerca de la necesidad de contar con la especialidad de Urgencias y Emergencias. Además, la reclamación de una especialidad propia de Medicina de Urgencias y Emergencias cuenta con el apoyo de la Asamblea General de Colegios de Médicos, máximo órgano de representación de la Organización Médica Colegial (OMC), y de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME). Sin embargo, y a pesar de la fuerza y racionalidad de los argumentos presentados, aún hay quien se resiste a aceptar esta realidad. Y, desgraciadamente y si no se remedia a tiempo, parece que los opositores tienen todas las de ganar. Y esto tan sólo constituiría un motivo más de vergüenza tanto para la política como para la sanidad española. Y, sin embargo, resulta desalentador comprobar como de nuevo, y siguiendo la peor tradición nacional, España se queda, una vez más, a la cola de los países más desarrollados, obviando lo que es una necesidad para todos. En las últimas legislaturas, se lograron avances sustanciales para la creación definitiva de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, lo que permitió a tres ministros de sanidad consecutivos prometer públicamente esta creación. Desgraciadamente, esto no ha sucedido todavía. Y está vez no será sólo por los deméritos de la escoria que nos gobierna sino, lo que es infinitamente más triste, por el egoísmo de otros médicos. La posición contraria mantenida por las especialidades que han tenido clásicamente especialistas que trabajan en los Servicios de Urgencias ha sido, sin duda, el mayor obstáculo. La posición adoptada por las Sociedades de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC), de Medicina Interna (SEMI) y de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) , y de otras en menor medida, es, sencillamente, despreciable.

Tanto la SEMFyC como la SEMI se empeñan en mantener que Urgencias y Emergencias no debe ser una especialidad diferenciada ya que se desenvuelve en un ámbito de actuación común a varias de ellas, “sin que constituya patrimonio específico de ninguna especialidad”, alegando asimismo el carácter multiprofesional que tiene este área. ¿Por qué el interés de estas sociedades científicas en que no se cree la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias?, ¿qué subyace en su negativa a reconocer el trabajo y esfuerzo de tantos profesionales en un ámbito tan concreto de la Medicina? Al menos tres plausibles explicaciones pueden invocarse para tratar de entenderlo:

  • Lo que parece existir, en opinión de muchos médicos vinculados o no a la atención en Urgencias, es, en primer lugar, el deseo de ambas sociedades de no perder lo que consideran una vía de salida para la colocación, temporal en muchos casos, de sus médicos residentes una vez finalizado su periodo de formación como especialistas. Cualquiera que conozca las Urgencias hospitalarias sabe que muchos especialistas tan solo trabajan en ellas hasta que encuentran la manera de dar el salto bien a una consulta de Atención Primaria, bien a una planta de Medicina Interna. La existencia de médicos especialistas en Urgencias y Emergencias acabaría con esta política y plantearía, quizás, una reducción en el número de médicos residentes en formación en ambas especialidades, con los “perjuicios” que ello les acarrearía… Un estudio publicado en la revista Emergencias en 2010 revelaba que hasta un 40% de los MIR de ese año se plantearían seriamente escoger la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias.
  • Pero con ser esto importante, no hay que olvidar que la Urgencia es la principal puerta de entrada al hospital. Quien controle la Urgencia, controla el flujo de ingresos, y eso es algo que no hay que dejar escapar…
  • Finalmente, la existencia de un Servicio con una plantilla amplia de médicos especialistas en Medicina de Urgencias y Emergencias, podría alterar el régimen de reparto de guardias en el hospital, con las consecuencias (económicas) que de ello se derivarían…

Estas tres hipótesis, y otras que pueden igualmente argumentarse, son fundamentales para tratar de comprender el empeño en que no se cree una especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias con entidad propia. Todo apunta a que, con estas premisas, se ha desarrollado el actual Proyecto de Real Decreto por el que se Regula la Troncalidad y Otros Aspectos del Sistema de Formación Sanitaria Especializada en Ciencias de la Salud, que cuenta con el aval interesado de estas sociedades, y que contempla la creación de un Área de Capacitación Específica en Urgencias en contra de las tendencias de los países de la Unión Europea. De consumarse este proyecto, aquellos médicos con vocación de dedicarse a la atención de Urgencias y Emergencias, se ven “obligados” a encontrarse en posesión del título de especialista en alguna de las 3 especialidades antes mencionadas y acreditar un mínimo de dos años de ejercicio profesional efectivo en la especialidad para poder optar a la formación específica en Urgencias y Emergencias. Resulta difícil de justificar que el profesional interesado en Urgencias y Emergencias deba invertir un mínimo de 9 años después de la calificación médica básica y tampoco es bueno para el sistema de salud, ya que carecerá de médicos con una formación especializada en el volumen necesario durante, al menos, la próxima década.

En definitiva, todos los que entendemos que la Medicina está en constante avance y evolución, buscando siempre nuevas formas de mejorar la atención a la población que lo necesita, esperamos que la Medicina de Urgencias y Emergencias no se convierta en ese oscuro objeto de deseo de medrar y acaparar de unos pocos, y que no se consume la infamia con la que se le amenaza.

Ahora más que nunca, ¡especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias ,ya!

Retribución variable en la Sanidad Pública: ¿amenaza u oportunidad?

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El Grupo Parlamentario Popular y el de UPyD en el Congreso de los Diputados han propuesto, dentro de la Subcomisión para el análisis de los problemas estructurales del sistema sanitario, que los profesionales sanitarios tengan variables en su retribuciones «en función de lo que se es, se hace y los resultados que se obtienen», para lo que se debería medir su productividad, índices de satisfacción y calidad del servicio prestado. Esta Subcomisión fue creada en marzo de 2012 y durante un año y 8 meses ha analizado los problemas de la sanidad en España y las reformas que se deben acometer. Fruto de sus trabajos, se ha elaborado un documento sobre el futuro de la sanidad que incluye, además de lo citado, recomendaciones como “favorecer que el profesional gane protagonismo, reconocimiento y autonomía en la gestión clínica” o “desarrollar la colaboración con la iniciativa privada, procurando la optimización de los recursos del sistema público”.

De inicio, la propuesta de la Subcomisión de apostar por una retribución variable parece sensata e, incluso, deseable. ¿A quién no le apetece cobrar más si su trabajo es mejor? O, dicho de otra manera, ¿es lógico cobrar todos por igual con independencia de la calidad del trabajo realizado?, ¿es razonable que se valore igual a los que hacen mucho y mejor que a los que hacen poco y peor? Sin embargo, algo que pudiera parecer tan lógico ha generado una importante polémica entre los médicos y un animado debate en las redes sociales. Llama la atención que, aparentemente, son más los que se oponen de entrada a esta medida que los que la contemplan como algo que merece la pena considerar. Desgraciadamente, esto parece ser un nuevo reflejo de la concepción que de la Sanidad Pública tiene la casta gerontocrática y burocrática, que se resiste a cualquier mínima posibilidad de cambio en su statu quo con independencia de que pudiera o no resultar beneficioso. Un sistema que contemple una retribución variable es un avance para todos aquellos que demandamos cambios en la Sanidad Pública y que apostamos decididamente por un sistema público basado en profesionalización, meritocracia y laboralización. Da la impresión de que lo que subyace es el miedo a hacer públicos unos resultados que, por la propia concepción de la sanidad, debieran serlo desde el inicio. Parece increíble que en España no se puedan conocer y hacer públicos los resultados que los médicos obtenemos en nuestra actividad diaria. A nadie se le escapa que en otros ámbitos de la vida exigimos siempre un conocimiento de resultados, fiabilidad, pros- y contras de cualquier producto que pretendemos adquirir. Y con más razón debiéramos exigir su conocimiento en todo lo que atañe a la salud. Una medida tan simple como contemplar la retribución en función de lo que se hace y como se hace permitiría una autoevaluación continua, un conocimiento constante de las fortalezas y debilidades propias y tomar todo ello como punto de referencia para mejorar en la atención.

Algo aún tan en pañales en España, es ya una realidad en otros países de nuestro entorno. En el Reino Unido se pueden consultar desde junio de 2013 las tasas de mortalidad y morbilidad en determinados procedimientos quirúrgicos. La medida, que generó muchas críticas, ha demostrado algo ya conocido: que los cirujanos que menos intervenciones realizan, son los que obtienen peores resultados. Y este hecho, y más en el contexto de un área sanitaria única como sucede en la Comunidad de Madrid, concede a los pacientes la opción de poder elegir que cirujano o equipo quirúrgico desean que les intervengan a tenor de los resultados publicados. Por otra parte, las propias Sociedades Científicas del Reino Unido han reconocido que estas auditorias contribuyen a disminuir la morbi-mortalidad de los procedimientos y a mejorar los estándares de calidad.

¿Y en España, qué? Retribuir en función del trabajo realizado y de los resultados obtenidos es la mejor manera de discriminar a los mediocres, siempre y cuando se contemple dentro del trabajo no sólo la labor meramente asistencial, sino también las labores docente e investigadora que conforman la actividad médica. Y aquí es, probablemente, donde esté el mayor escollo para desarrollar esta medida. ¿Quién y cómo se va a evaluar la actividad?, ¿qué parámetros se van a considerar?, ¿qué grado de participación vamos a tener los médicos en estas auditorias?, ¿cómo se van a publicitar los resultados?…

Pero quizás, con medidas de este tipo que busquen mejorar la calidad de la atención médica, consigamos que la Sanidad Pública mejore en las clasificaciones internacionales, como proporcionada por el Euro Health Consumer Index 2013. Este Índice se obtiene a partir de datos de estadísticas públicas, encuestas a pacientes e investigaciones independientes, y pretende establecerse como una herramienta para evaluar los sistemas sanitarios modernos. En su última edición recientemente publicada, España aparece en el puesto 19 de los 35 países analizados (a pesar de todos los que proclaman que es “la mejor Sanidad de Europa”), por detrás de los países más avanzados de Europa y por delante tan solo de países como Macedonia, Hungría, Albania, Bulgaria, Malta,…, e Italia. ¿Es para estar orgullosos y no querer cambiar nada?

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Joan Massagué y la necesidad de Hospitales Oncológicos en España

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Hace unos pocos días se celebró en Madrid el 8ª Congreso del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) en el que tuve el privilegio de participar. Allí se suscitó un interesante debate acerca del futuro, o los futuros, del tratamiento del cáncer. Uno de los aspectos que se mencionó fue la ausencia, en España, de centros públicos dedicados en exclusiva al cáncer, a diferencia del resto de países más avanzados de la Unión Europea o de los Estados Unidos de América. En España carecemos de centros de referencia como pueden ser el Royal Marsden o el Christie Hospital en el Reino Unido, el Institute Gustave Roussy o el Institute Curie en Francia, el Nederlands Kanker Instituut (NKI) o el Erasmus MC – Daniel den Hoed en los Países Bajos o el Charité Comprehensive Care Center en Alemania, por citar tan solo unos pocos ejemplos.

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A diferencia de ellos, España dispone de numerosos (muchas veces pequeños y quizás excesivos) Servicios de Oncología Médica y Oncología Radioterápica dispersos por muchos hospitales en distintas localizaciones. Por supuesto, tampoco existen Servicios de Cirugía, Radiología, Anatomía Patológica, etc., dedicados con exclusividad a la atención y tratamiento de pacientes con cáncer, más allá del interés particular que los diferentes médicos puedan tener. Simultáneamente, otro hecho importante añade más interés al debate sobre la necesidad de contar con centros monográficos para el cáncer: el español Joan Massagué ha sido nombrado director científico del Instituto Sloan-Kettering, uno de los centros de investigación contra el cáncer más importantes de EEUU. Más allá de lo que supone como reconocimiento para uno de los científicos más relevantes de las últimas décadas en el campo del cáncer, el nombramiento de Joan Massagué al frente de tan prestigiosa institución sugiere un interesante debate: ¿hubiera sido posible un reconocimiento similar al Dr. Massagué en la actual Sanidad Pública española?

Empezando por lo más básico: en España no existe ni un sólo centro público monográfico dedicado al cáncer que pueda compararse al Memorial Sloan-Kettering Cancer Center. Algo que es habitual en los sistemas públicos de salud europeos parece que es impensable en la Sanidad Pública española, aunque no en la Sanidad Privada donde sí hay centros monográficos en nuestro país. Y las razones se escapan a la comprensión. Cuando se plantea esta necesidad, en seguida surgen voces, curiosamente de muchos que se precian como oncólogos, que se oponen. En su lugar, defienden que ya existen servicios especializados de referencia en diferentes hospitales, y que lo que hay que hacer “es derivar los pacientes a ellos”. ¿Por qué esta oposición frontal a los centros especializados y dedicados al tratamiento del cáncer? ¿Es por un problema de egos? ¿Porque muchos prefieren ser cabeza de ratón antes que cola de león? Incluso se llega a hablar de “guetos” al referirse a la creación de centros dedicados en exclusiva al cáncer, olvidando quizás experiencias tan satisfactorias para el sistema público de salud como el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo que tan excelentes resultados cosecha…

(Por cierto, no deja de resultar llamativo que cuando muchos se jactan de la no necesidad de contar con centros públicos dedicados en exclusiva al cáncer, y se llenan la boca hablando de “la idoneidad del enfoque y tratamiento multidisciplinar del cáncer” y de la absoluta e imprescindible “necesidad de Comités de Tumores multidisciplinares” no sean conscientes, por ejemplo, de que el 70% de los pacientes con cáncer precisarán radioterapia en algún momento en la evolución de su enfermedad, y que muchos hospitales públicos carecen de servicios de Oncología Radioterápica así que, de acuerdo a sus manifestaciones, tampoco deberían contar con servicios de Oncología Médica ni con cirujanos que operasen tumores, ni realizar actividad oncológica ya que no cumplen con la tan cacareada “multidisciplinariedad”…)

Un centro monográfico aportaría innegables ventajas tanto en la asistencia clínica como en la docencia e investigación para el tratamiento de pacientes con cáncer. Desde un punto de vista asistencial, los centros dedicados permiten concentrar inversiones y tecnología de vanguardia, optimizando la utilización de los recursos al tiempo que permite aumentar la experiencia de los profesionales. Es innegable que a mayor experiencia con un determinado procedimiento, por ejemplo con el empleo de la determinación del ganglio centinela en tumores de mama o melanomas, mayor fiabilidad tendrán los resultados. Y esto es igualmente aplicable a otras técnicas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas complejas o a técnicas especiales de administración de quimioterapia o radioterapia. A nadie se le escapa que la inversión en tecnología, cada día más costosa, es tanto más rentable cuanto más cualificado y mayor experiencia tenga el centro que se beneficia de la misma, y que deben ser estos centros los que lideren los avances tecnológicos. Por otra parte, la investigación en oncología, tanto la básica como la traslacional, se verían facilitadas. Basta comprobar en la literatura científica la producción anual de los más prestigiosos Centros Oncológicos internacionales y compararla frente a la de los “equipos multidisciplinares” tan abundantes en nuestro país. A día de hoy en España, y en palabras del Dr. Massagué, “…[en la investigación oncológica] ha habido muchas deficiencias, muchas exageraciones, muchas inversiones hechas a la ligera, ha habido aprovechados que quieren institutos en cada parada de metro…” La importancia de las investigaciones realizadas en el Instituto Sloan-Kettering que dirigirá el Dr. Massagué se acrecienta al estar vinculado al hospital oncológico Memorial Center. En España han quedado recientemente de manifiesto las dificultades, no exentas de polémica, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), referencia en la investigación básica en oncología, para poder trasladar la misma “del laboratorio a la cama” y realizar ensayos clínicos con pacientes. La posibilidad de centralizar los ensayos clínicos permitiría aumentar el reclutamiento para los mismos al poder ofrecerles a un mayor número de pacientes esta posibilidad. No es infrecuente observar comunicaciones a distintos congresos de estudios muy similares en cuanto a su diseño y objetivos, procedentes de diferentes centros de un mismo país, o de una misma comunidad, pero con un número pequeño de pacientes incluidos, lo que le resta mucho poder a los resultados. Parece lógico plantear si no serían mejores y más robustos los resultados obtenidos a partir un solo estudio, pero con un mayor número de pacientes, antes que los intuidos a partir de varios estudios similares con un menor número de pacientes cada uno. Finalmente, las posibilidades docentes que proporcionaría un hospital oncológico integral no deberían ser pasadas por alto. La formación de especialistas en las distintas áreas de atención del cáncer, tanto médicos como científicos y otros profesionales de la salud, se beneficiaría de disponer de centros con un gran volumen de pacientes y suficiente casuística, lo que redundaría en un mejor aprendizaje y formación.

En definitiva, no se trata tanto de reemplazar la atención oncológica que se dispensa en muchos hospitales de la red pública, sino de contribuir a mejorar la misma, centralizar recursos, aprovechar infraestructuras, evitar la atomización de las inversiones y, en resumen, favorecer un salto de calidad en la investigación, diagnóstico y tratamiento del cáncer.

Bajarnos y tirar del carro…

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Tras un animado e interesante debate acerca de lo que los médicos debemos hacer para intentar el cambio y la reforma que nuestro sistema tanto necesita, la doctora Ana de Pablo, con quien reconozco me gusta debatir ya que es una de las cabezas mejor amuebladas que he encontrado en la red, apunta con este dibujo suyo la necesidad de que “toca bajarse del carro y tirar entre todos” para buscar una solución a la Sanidad Pública.

Y no puedo estar más de acuerdo. Sin embargo, esta saludable iniciativa plantea varios interrogantes. Lo primero, saber hacia donde queremos tirar. ¿Queremos ir por la senda, ya muy trillada, del modelo actual?, ¿tirar para mantener el actual statu quo, con sus virtudes, pero también con todos sus enquistados defectos?, ¿tirar para mantener y perpetuar situaciones de discriminación como las que hoy día son flagrantes en nuestra Sanidad? Si es para eso, probablemente muchos bajemos, pero desgraciadamente para abandonar el carro… Pero si por el contrario queremos cambiar lo que no funciona, eliminar la ineficiencia y la mediocridad existentes, apostar por el reconocimiento del esfuerzo y de los méritos y reformar todo lo necesario para conservar y mejorar nuestro sistema, entonces muchos nos unciremos en primera linea de tiro. Quizás si prescindimos de todo esto sobrante, si nos libramos de lo que nos lastra, el carro sería más fácil de arrastrar. La decisión es nuestra, pero conviene que lo vayamos decidiendo.

Pero no sólo es necesario bajarse y tirar. También necesitamos no olvidar nuestras deficiencias. Es preciso recordarlas siempre, aún en los momentos de regocijo tras las pequeñas o grandes victorias que se consigan. Siempre debe de haber alguien que, a semejanza de lo que tenía por costumbre hacer el rey persa Darío, mantenga e insista, aún a costa de ser repetitivo, en este recuerdo. Darío, que vivió entre los siglos V y V a. C., fue un extraordinario guerrero y gobernante. Sus poderosos ejércitos extendieron su imperio entre Europa y el este de Asia, y su olfato y pericia política le permitieron gobernar y engrandecer sus vastos territorios. Sin embargo, aún en medio de su grandeza, no podía olvidar la derrota que los atenienses le habían infligido en la batalla de Maratón. Para recordarlo siempre dispuso que uno de sus servidores tuviera como única misión seguirlo a todas partes, inclusive en los grandes festines de la corte, para decirle al oído, incluso cuando en los momentos más alegres: «acuérdate de los atenienses», evitando así que sus conquistas le hicieran olvidar sus fallos y defectos y la necesidad de porfiar para acabar con ellos.

Porque si olvidamos lo que necesitamos cambiar y mejorar, corremos el riesgo de ir, como dijo el mejor Marx (Groucho) “de victoria en victoria hasta la derrota final”